
“Omar sí mató a mi nieta”: abuela de Luciana pide que no dejen libre a capturado por crimen de su nieta de un años
La abuela de Luciana, la niña de 13 meses degollada mientras dormía en una finca del corregimiento de Apure, en Nueva Granada, Magdalena, aseguró que Omar Castellar de Oro fue el responsable del crimen. Su declaración contradice las protestas recientes de un sector de la comunidad que calificó la captura como un falso positivo y exigió la libertad del señalado.
“Fue él. Y no quiero que lo suelten”, con esa frase, cargada de rabia y dolor, Beatriz Piña Cardona rompió el silencio. Es la abuela de Luciana, la niña de apenas año y medio que murió degollada mientras dormía en una finca del corregimiento de Apure, en jurisdicción del municipio de Nueva Granada, Magdalena. Para ella no hay dudas, no hay confusión y no hay margen para interpretaciones: Omar Castellar de Oro, un conocido de la finca, fue quien mató a su nieta.
Sus palabras llegan días después de que un pueblo entero saliera a protestar, asegurando que la captura del hombre era injusta, que se trataba de un falso positivo y que el señalado era inocente.
La versión de la abuela va en sentido contrario y apunta directamente a una historia de amenazas previas, rechazo y venganza.

Beatriz asegura que Omar pretendía a su hija Milagros, una adolescente de 15 años. Según su testimonio, el hombre insistía en sostener una relación sentimental con ella, pero nunca fue aceptado. “A él le gustaba Milagros y ella no quiso estar con él”, relató. Desde septiembre, afirma, comenzaron las amenazas.
“Él le dijo que si no estaba con él, le iba a matar la niña. Y ese día cumplió”.
El 22 de noviembre, Beatriz llegó a la finca y se encontró con la escena que marcó su vida para siempre. La niña ya estaba muerta. Su hija gritaba, lloraba y repetía una sola frase: “Omar mató a mi hija, la degolló”. Así lo narró la abuela durante la entrevista concedida a medios regionales.
Un hombre conocido
Según su versión, Omar era un vecino de la finca donde ocurrió el crimen. Llegaba con frecuencia, compartía con la familia y era tratado con confianza. “Le brindábamos comida, asiento, como a cualquier persona”, dijo. Nadie imaginó que ese hombre terminaría convirtiéndose, según ella, en el asesino de la bebé.
Beatriz afirma que el mismo día del crimen, Omar habría amenazado directamente a su hija: “Te vengo a matar la niña porque no quisiste estar conmigo”, le dijo, según ella. Para la abuela, esa frase resume el móvil del asesinato.

Desde entonces, asegura, su hija no ha cambiado su versión. “Ella siempre dice lo mismo: que fue él, que fue él”, repite Beatriz, quien pide que el proceso judicial no se debilite por presiones sociales o manifestaciones públicas.
La mujer también respondió a los rumores que circulan en redes y en el pueblo, donde algunos han señalado a la madre o incluso a ella como responsables del crimen.
“Dicen que fui yo, dicen que fue la mamá, pero ninguna de las dos estamos sucias”, afirmó. “El que la degolló fue él”.
Hoy, su exigencia es clara: que Omar Castellar de Oro no recupere la libertad y que se le aplique todo el peso de la ley. “Quiero justicia. Que pague lo que hizo. Que se muera en la cárcel”, dijo, visiblemente alterada por el dolor.

Luciana tenía 13 meses. Dormía cuando fue asesinada. Y su muerte, lejos de cerrar heridas, abrió una profunda división en la comunidad: entre quienes defienden al capturado y quienes, como su abuela, aseguran que el crimen no puede quedar impune.
“Mi nieta no puede quedar en el olvido”, concluyó Beatriz.
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