
El choque que destrozó una moto y una familia: Elder murió al regresar a casa en Santa Marta
Un joven samario que regresaba a casa después de una noche de integración murió de forma instantánea al chocar contra una camioneta en la Avenida del Ferrocarril con carrera 19. La violencia del impacto, el intento de fuga del otro conductor y el desgarrador llanto de una mujer que llegó al lugar convirtieron la escena en una de tragedia que conmociona en pleno diciembre.
La madrugada del 6 de diciembre no alcanzó a despertar cuando Santa Marta ya cargaba encima otra tragedia vial. Elder Enríquez Rey, un joven de Timayui que apenas regresaba a su casa tras compartir con amigos, encontró la muerte en el semáforo de la Avenida del Ferrocarril con carrera 19. Allí, en esa intersección que a diario cruzan miles, dos vehículos viajaban con tal velocidad que ninguno pudo frenar la desgracia.
Lo que se sabe, por ahora, es que uno de los dos se voló el semáforo. La Policía establecerá cuál. Lo único innegable es la violencia del choque: la motocicleta Suzuki negra, placas MUV-10G, quedó desintegrada contra el costado de la camioneta. Elder salió despedido y cayó sobre el pavimento sin vida. Murió en el acto. Ni ambulancia, ni maniobra, ni milagro posible.
La escena que desgarró la madrugada
Los transeúntes que salían del centro comercial Las Palmas escucharon un estruendo seco, el sonido que suele anunciar lo peor. Cuando llegaron, se toparon con el cuerpo inmóvil del joven y con una escena que heló la madrugada: una mujer corriendo, desplomándose en el piso al reconocerlo, aferrándose al cuerpo.
“No tenías que morir así…”, gritaba, quebrada, mientras intentaba tocarle el rostro como si pudiera despertarlo. No hubo forma. No hubo respuesta.
A pocos metros, algunos testigos señalaron que el conductor de la camioneta habría intentado escapar. La indignación creció. Varios motociclistas lo siguieron y minutos después la Policía lo interceptó cerca del parqueadero de Makro. Tenía el vehículo con golpes evidentes en la parte delantera. No dijo nada. Solo quedó detenido mientras la escena del choque continuaba siendo custodiada.
La ciudad que despierta con otra pérdida
Unidades de criminalística llegaron al lugar y realizaron los actos urgentes. El cadáver de Elder fue trasladado a Medicina Legal mientras la humedad del pavimento aún guardaba rastros del impacto. Los habitantes de Timayui, donde era conocido por su carácter tranquilo y su afán constante por trabajar, amanecieron con la noticia que nadie quiere recibir: Elder no volvería.
Los vecinos del sector del accidente también quedaron marcados. “El golpe se escuchó durísimo, eso no es un choque normal”, dijo un testigo. “Los dos venían rápido, pero el de la camioneta parecía volado”.
Esa versión deberá ser confirmada por cámaras y peritos. La familia, mientras tanto, solo quiere que se conozca la verdad.
La ciudad ya sabe que diciembre, una vez más, no será solo luces y parrandas. Para los seres queridos de Elder, será el mes en el que un joven que regresaba a su casa terminó arrastrado varios metros por un impacto brutal. Será el diciembre en el que una madre, una hermana o una pareja —esa mujer que lloraba desconsolada junto al cuerpo— tendrá que aprender a vivir con la imagen más dolorosa.
Santa Marta suma otra víctima a una lista de tragedias viales que no deja de crecer. Y cada una deja el mismo vacío: familias que no celebran, sino que entierran; amigos que no brindan, sino que preguntan por qué; autoridades que vuelven a insistir en la responsabilidad al volante, mientras otra cruz se levanta en el mapa de la ciudad.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
