La violencia y las drogas acabaron con toda una familia en el barrio Tayrona


La familia Orozco Jaramillo, marcada por la pobreza, la drogadicción y la violencia, se extinguió con el asesinato de Brayan, el último de sus integrantes en el barrio Tayrona. Una historia de abandono, calles y muerte que refleja el drama silencioso que viven muchos jóvenes en los barrios de Santa Marta.

En el barrio Tayrona todos conocían a los Orozco Jaramillo. Una familia golpeada por la pobreza, la violencia y las drogas. Hoy, ninguno de ellos queda con vida en la ciudad. El último, Brayan, cayó asesinado este sábado a plena luz del día, en la misma calle donde creció, donde cayó en las adicciones y donde perdió todo.

Su muerte no sorprendió a muchos, pero sí dolió. “Pachorro”, como lo llamaban, tenía apenas 20 años. Pasaba los días caminando sin rumbo o sentado en cualquier andén, hablando solo, a veces pidiendo comida. Nunca fue violento, dicen los vecinos, pero todos sabían que las drogas lo habían consumido desde muy joven.

El sábado, un sicario que viajaba como parrillero en una moto lo interceptó y le disparó varias veces. No hubo auxilio ni gritos. Su cuerpo quedó tendido en el pavimento, en el mismo lugar donde jugó de niño y donde su vida se fue apagando poco a poco.

La historia de la familia

Brayan era el último sobreviviente de una tragedia familiar que se extendió por más de una década. Su padre murió hace 10 años. Su madre, Cecilia Jaramillo, hizo lo imposible por criarlos sola. Trabajaba en lo que fuera, pero la pobreza y el entorno del barrio la superaron. Dos de sus hijos cayeron en las drogas siendo apenas adolescentes.

Cecilia murió de una muerte subita en el barrio El Paraíso, justo frente a su casa. Desde entonces, “Pachorro” y su hermano “Pichirris” quedaron viviendo allí. Pichirris murió poco tiempo después por una sobredosis. Brayan quedó solo, sobreviviendo en las calles que lo vieron crecer.

Su hermana asesinada en la Zona Bananera

En enero de 2022, la tragedia volvió a tocar a la familia. Karina Orozco Jaramillo, hermana de Brayan, fue asesinada en la Zona Bananera. Tenía 32 años, era madre de dos niños y trabajaba vendiendo chuzos. Según testigos, dos hombres la buscaron en su negocio y le dispararon sin decir palabra.

Con la muerte de Brayan, la familia Orozco Jaramillo llegó a su fin en Santa Marta. Sus otros dos hermanos viven en otras ciudades y aseguran que hicieron hasta lo imposible por sacar a Brayan de las drogas y que se rehabilitara pero no lo consiguieron. Los pocos vecinos que aún recuerdan los buenos tiempos dicen que todo comenzó con la muerte de su padre, siguió con la droga y terminó con la violencia.

“Esa familia se perdió por culpa del barrio y la vida dura”, comenta un vecino que los vio crecer. “A Cecilia le tocó sola, y esos pelaos se criaron en la calle. Es triste, pero aquí eso pasa cada rato”.

Lea también:

Algunos habitantes del Tayrona creen que el asesinato de Brayan podría estar relacionado con una “limpieza social”. Las autoridades, sin embargo, no han confirmado esa versión y aseguran que avanzan en las investigaciones para esclarecer el crimen.

Dos de sus hermanos, que viven en Cali, anunciaron que regresarán a Santa Marta para reclamar su cuerpo. Con su entierro, no solo se cierra una historia familiar, sino un reflejo de la exclusión, el abandono estatal y la violencia que se repite en los barrios populares de la ciudad.


¿Quieres pautar

con nosotros?