
Ejecuciones con sevicia: la nueva firma del crimen organizado en Santa Marta
La disputa entre las Autodefensas y el Clan del Golfo ha escalado a niveles de barbarie. Los asesinatos ahora incluyen torturas y mensajes para aterrorizar a sus enemigos.
El miedo ha cambiado de rostro en Santa Marta. Si antes la violencia se manifestaba en ataques relámpagos desde motocicletas, ahora la muerte llega con un sello de horror: secuestros, torturas y ejecuciones brutales cuyos rastros quedan regados en trochas y caminos rurales.
La lucha de poder entre los grupos de Autodefensas ha llevado el conflicto a niveles de crueldad insospechados, donde el mensaje es claro: el que estorbe, muere con sevicia.

El año pasado marcó el inicio de este método despiadado, pero en lo que va del 2025 la barbarie se ha intensificado. Al menos cinco personas han sido asesinadas con este modus operandi: maniatadas, con signos evidentes de tortura y disparos en la cabeza.
Cada cuerpo abandonado parece una pieza de un macabro ajedrez donde el miedo es la ficha clave.
Terror como estrategia de poder
Lerber Dimas, defensor de derechos humanos, señala a las Autodefensas Conquistadores de la Sierra como los principales ejecutores de estas prácticas, destinadas a amedrentar al Clan del Golfo y disuadir a los jóvenes que pudieran ser reclutados por este grupo.
“Esto es una práctica cruel y despiadada cuyo propósito es generar mayor temor entre los rivales. Ya la venían usando en La Guajira y ahora la replican en Magdalena”, explica Dimas, agregando que la estrategia busca consolidar el control del narcotráfico y la extorsión en la región.
Crímenes que hielan la sangre
Uno de los casos más impactantes fue el asesinato de Carlos Arturo Marulanda Pinto, un comerciante que había dejado Santa Marta para vivir en Medellín. Su regreso a la ciudad marcó su sentencia de muerte. Tras ser raptado, sufrió un tormento inimaginable antes de que su cuerpo fuera arrojado en una zona enmontada del corregimiento de Bonda.
Otro crimen que estremeció a la ciudad ocurrió en la trocha que conduce a Ciudad Equidad. Allí fue hallado un joven oriundo de Zona Bananera, torturado y ejecutado. A su lado, un cartel lo señalaba como reclutador del Clan del Golfo y advertía que cualquiera que se uniera a la organización tendría el mismo destino.
La tendencia es aterradora: los verdugos ya no se ocultan, quieren que sus víctimas sean un mensaje de muerte.

Respuestas de las autoridades
El alcalde de Santa Marta ha anunciado nuevas estrategias de seguridad, desde mayor vigilancia con más motos y cámaras, hasta el uso de inteligencia artificial para anticipar los movimientos criminales. Pero el miedo sigue intacto.
“Uno ya no puede salir tranquilo porque no sabe si va a quedar en medio de una bala o si en cualquier momento aparecen más cuerpos tirados por ahí”, confiesa con temor un residente de Ciudad Equidad, quien prefiere mantenerse en el anonimato.
Santa Marta un destino de ensueño, hoy es una ciudad atrapada en una guerra silenciosa.
Una guerra donde el terror ya no se oculta en la sombra, sino que se exhibe con sevicia para que todos entiendan que aquí manda la muerte.
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