100 familias dejaron atrás las noches a oscuras y el intenso calor gracias a un proyecto de energía solar


Hogares de Plato, Ariguaní y Sabanas de San Ángel dejaron atrás las noches alumbradas con velas y lámparas improvisadas gracias a un proyecto de energía solar que también fortalece la conservación ambiental en el departamento.

Benigno Correa ya no tiene que encender velas cuando cae la noche. Tampoco soportar el calor dentro de su vivienda sin un ventilador o resignarse a vivir desconectado de servicios básicos que para millones de colombianos son normales. Hoy, en su casa ubicada en la vereda San Martín, la electricidad llega a través de la fuerza del sol.

Lo que para muchas familias urbanas parece cotidiano, para decenas de campesinos del Magdalena representa una transformación profunda. Encender un bombillo, conectar un televisor o conservar alimentos dejó de ser un privilegio para convertirse en una realidad.

Ese cambio alcanzó a 100 familias rurales de Plato, Ariguaní y Sabanas de San Ángel gracias al proyecto de Implementación del Esquema de Pagos por Servicios Ambientales (PSA), liderado por la Gobernación del Magdalena, que llevó sistemas de energía solar a comunidades históricamente excluidas de la cobertura eléctrica.

La oscuridad quedó atrás

La vida cotidiana cambió por completo en los hogares beneficiados.

“Esto era oscuro, nos alumbrábamos con velitas, con mechón, aguantando mosquitos, aguantando calor. Hoy gracias al proyecto ya tenemos abanico, enfriador y podemos ver televisión. Se vive mejor”, contó Benigno Correa.

Su testimonio resume una realidad que compartían decenas de familias rurales donde la falta de energía condicionaba actividades tan simples como estudiar, descansar o realizar labores domésticas después del anochecer.

Energía donde nunca había llegado

La inversión supera los 3.363 millones de pesos y permitió beneficiar a 47 familias en Plato, 28 en Ariguaní y 25 en Sabanas de San Ángel.

Cada hogar recibió una solución fotovoltaica compuesta por paneles solares, batería de litio, inversor, sistema de protección, instalación eléctrica interna, luminarias y tomacorrientes.

La tecnología permite contar con una fuente confiable de energía limpia en sectores apartados donde la red eléctrica convencional sigue siendo una deuda histórica.

Cuidar el bosque también tiene recompensa

La iniciativa hace parte del programa de Pagos por Servicios Ambientales, una estrategia que reconoce a las comunidades que ayudan a proteger bosques, fuentes hídricas y ecosistemas estratégicos del Magdalena.

Lea aquí: Felipe Hernández acusa a Abelardo de la Espriella de perseguir políticamente a dirigentes del Pacto Histórico

Además de mejorar la calidad de vida de las familias, el proyecto reduce el uso de combustibles contaminantes y fortalece el compromiso de los habitantes con la conservación del medio ambiente.

La transformación se refleja en detalles simples, pero fundamentales. Donde antes había oscuridad, hoy hay luz. Donde antes el calor obligaba a pasar noches difíciles, ahora funcionan ventiladores. Y donde parecía imposible acceder a energía eléctrica, el sol terminó convirtiéndose en la solución.


¿Quieres pautar

con nosotros?