Zona Bananera se hunde en la violencia: doble homicidio dentro de una casa eleva a 109 los crímenes en 2025


Dos hombres fueron asesinados a tiros dentro de una casa en la vereda Iberia, corregimiento de Orihueca. El municipio ya suma 109 homicidios y se consolida como el más violento del Magdalena. Los cuerpos permanecen horas sin levantamiento.

La violencia en la Zona Bananera no da tregua. No hay control, no hay acciones efectivas que frenen el accionar criminal y el miedo se ha vuelto parte del paisaje cotidiano. En las últimas horas, el municipio registró otras dos muertes violentas, confirmando que atraviesa el año más sangriento de su historia reciente.

El doble homicidio ocurrió la noche del domingo 28 de diciembre, cerca de las 11:00 p. m., en una vivienda ubicada en la vereda Iberia, jurisdicción del corregimiento de Orihueca. De acuerdo con la información conocida, hombres armados ingresaron por la fuerza al inmueble y abrieron fuego contra quienes estaban en su interior.

Las víctimas fueron identificadas como José del Carmen Cantillo y Samir Niebles. Ambos murieron en el lugar, sin posibilidad de auxilio, tras recibir múltiples impactos de bala.

Quiénes eran las víctimas

Samir Niebles era residente del sector y era conocido por los habitantes de la zona. Según se estableció, había llegado a la vivienda por invitación y no residía en el inmueble donde se produjo el ataque. Sobre José del Carmen Cantillo, las autoridades no han entregado mayores detalles, mientras avanzan las verificaciones.

Uno de los hechos que más indignación ha causado entre familiares y vecinos es que los cuerpos permanecieron dentro de la vivienda durante varias horas, sin que se realizara el levantamiento por parte de las autoridades, pese a que el crimen ocurrió desde la noche del domingo.

La escena, marcada por el silencio, la rabia y el miedo, volvió a dejar en evidencia la fragilidad de la respuesta institucional en zonas rurales del municipio.

Un municipio desbordado

Con este doble homicidio, Zona Bananera alcanza los 109 asesinatos en lo que va del año, una cifra que lo ubica como el municipio más violento del Magdalena, seguido únicamente por Santa Marta. El dato no es menor: refleja una crisis de seguridad que se ha normalizado entre amenazas, sicariato y crímenes cometidos incluso dentro de viviendas. La guerra entre grupos armados tiene en la mitad a la comunidad.

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Mientras las cifras siguen subiendo, la sensación entre la población es clara: la violencia manda y el Estado llega tarde.


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