
Volvió la vida a la Troncal del Caribe: turismo, naturaleza y confianza reactivan el corredor del Tayrona en Semana Santa
Tras dos meses de crisis, el corredor turístico entre Santa Marta y La Guajira revive con una oferta de playa, aves, río, cultura y gastronomía.
El golpe fue fuerte. El colapso del puente de Mendihuaca, el cierre prolongado del Parque Tayrona, derrumbes en la vía por el Parque Tayrona y hasta incendios de cabañas en Buritaca frenaron en seco la economía de uno de los corredores turísticos más importantes del Caribe colombiano. Hoy, el panorama comienza a cambiar.
En Semana Santa, la Troncal del Caribe volvió a encender motores. Desde Playa Los Ángeles hasta el río Don Diego, pasando por Buritaca, Tayronaka y el propio Parque Tayrona, la oferta turística está completamente activa, con operadores, hoteles y restaurantes funcionando a plena capacidad y un mensaje unificado: hay condiciones de seguridad y todo está listo para recibir visitantes.
Entérate en Línea, recorrió la zona y constató el resurgir de un territorio que depende, en gran medida, del turismo.
“Estamos abiertos, organizados y tranquilos. Queremos que el país venga y viva esta experiencia con confianza. Somos la única ciudad que te ofrece tantas opciones de turismo”, afirma José Domingo Dávila, director del Instituto Distrital de Turismo.

El corredor se levanta: reapertura, empleo y esperanza
La instalación del puente militar en Mendihuaca marcó un nuevo comienzo. Con la movilidad restablecida, los negocios que permanecieron cerrados comenzaron a levantar sus puertas.
Restaurantes volvieron a encender fogones, hoteles reforzaron su personal y agencias turísticas reactivaron sus paquetes justo a tiempo para la temporada alta.
Según autoridades y gremios, más de 800 prestadores turísticos están operando en la zona y se espera superar los 100 mil visitantes durante Semana Santa, una cifra clave para la recuperación económica de comunidades enteras.
“Este corredor vive del turismo. Aquí hay familias completas que dependen de esta temporada”, explica Carolina Olarte, jefe de la Oficina de Turismo del Magdalena.
“Hoy podemos decir que todo está listo y hay plenas garantías para propios y visitantes”.
Playa, selva y descanso: la experiencia en Playa Los Ángeles
El recorrido inicia en Playa Los Ángeles, una de las apuestas más sólidas del corredor.
Aquí, hoteles boutique y ecohabs ofrecen una experiencia de descanso frente al mar, rodeada por la Sierra Nevada. La propuesta es de desconexión total en un entorno natural, seguro y exclusivo.
“No vendemos solo alojamiento, vendemos tranquilidad”, señala Noemí Ramos, operadora hotelera de la zona. “La gente viene a descansar, a sentir el sonido del mar y a olvidarse del ruido”.

Los visitantes encuentran playas amplias, gastronomía local y un ambiente más reservado que el del Parque Tayrona, lo que lo convierte en una alternativa ideal para familias y parejas.
Río Don Diego: aventura entre la Sierra y el mar
Más adelante, el río Don Diego ofrece una de las experiencias más completas del corredor.
Aquí, el turismo se vive en movimiento: tubing, kayak, paddle board y recorridos en lancha permiten descender desde la Sierra Nevada hasta el mar, en medio de selva viva y fauna silvestre.
“Este es un plan que combina todo: río, mar y naturaleza”, explica un operador turístico de la zona. “La gente queda sorprendida porque es una experiencia muy completa”.
La actividad también dinamiza la economía local, con guías, transportadores y comunidades vinculadas directamente al servicio.
Tayronaka: memoria ancestral en medio de la selva
A pocos minutos, Tayronaka ofrece una experiencia distinta: un encuentro con la historia.
En este ecohotel, construido sobre antiguos asentamientos indígenas, los visitantes recorren terrazas, senderos y escalinatas que conservan la huella de la cultura Tayrona.

“Tenemos el privilegio de estar sobre un territorio ancestral. Aquí la gente no solo descansa, también aprende”, afirma Tatiana Torres, administradora del lugar.
El recorrido incluye museo arqueológico y contacto con comunidades indígenas Kogui, avistamiento de aves y monos lo que convierte la visita en una inmersión cultural en plena Sierra Nevada.
Buritaca: el encuentro del río y el mar
En Buritaca, el paisaje cambia de ritmo. Aquí, el río se funde con el mar y crea uno de los puntos más atractivos del corredor.
Hostales, bares y restaurantes han retomado su actividad tras los incendios que afectaron parte de la infraestructura meses atrás.
“Fue duro, pero nos levantamos”, cuenta un comerciante del sector. “Hoy estamos listos otra vez y con más ganas de trabajar”.
El ambiente combina descanso, gastronomía y una oferta más relajada, con espacios para compartir entre amigos o en familia.
El Tayrona vuelve a latir
Dentro del recorrido el principal atractivo es el Parque Nacional Natural Tayrona, símbolo del turismo en Santa Marta.
Tras superar la crisis administrativa y los efectos del invierno, el parque volvió a su operación normal. Senderos, playas y servicios están habilitados, y el flujo de turistas nacionales y extranjeros crece progresivamente.
“Aquí el visitante encuentra una experiencia completa: naturaleza, cultura, senderismo y descanso”, explica Leonardo Montoya, administrador de Ecohabs Tayrona.
El parque, junto con su corredor, se consolida nuevamente como uno de los destinos más atractivos del país.
Seguridad y confianza: el mensaje al país
Uno de los principales temores tras la crisis era la seguridad. Hoy, autoridades y operadores coinciden en que hay condiciones para recibir turismo sin riesgos.
“Queremos transmitir tranquilidad. Este es un destino seguro y preparado”, afirma Jaqueline Vives Lacouture, presidenta de Anato Caribe.
El mensaje se refuerza en cada punto del recorrido: presencia institucional, operadores activos y comunidades comprometidas con la reactivación.

Santa Marta se mantiene entre los destinos más buscados del país, y la Troncal del Caribe vuelve a posicionarse como uno de sus mayores atractivos.
En esta zona hay de todo: playas vírgenes, ríos cristalinos, cultura ancestral, gastronomía local, fauna, selva viva y experiencias para todo tipo de viajero.
“Hay planes para todos: solo, en pareja, en familia o con amigos”, resume José Domingo Dávila.
Tras un largo tiempo de incertidumbre, el sol volvió a salir para la Troncal del Caribe. Y con él, la esperanza de miles de familias que ven en el turismo no solo un ingreso, sino una forma de vida que hoy, nuevamente, empieza a florecer.
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