
Video capta el momento en que adulta mayor murió de un infarto tras reclamar por un medicamento que no le querían entregar en CAFAN
La adulta mayor, de 78 años, falleció dentro de la sede de CAFAN en el barrio Los Caobos, en Cúcuta, luego de que le informaran que no podían entregarle su medicamento. Había esperado durante horas. La escena ocurrió frente a decenas de usuarios que también reclamaban demoras y falta de tratamientos. Quedo registrado en videos.
Cecilia Quintero, una mujer de 78 años murió en la sala de espera de la sede de CAFAN, en la calle 15 entre avenidas 2E y 3E del barrio Los Caobos, en Cúcuta, después de que le comunicaran que no podían hacerle entrega del medicamento formulado. Minutos más tarde sufrió un infarto y cayó inconsciente frente a otros pacientes.
Fue a retirar su medicina, pero terminó perdiendo la vida en el mismo lugar.
Había llegado temprano, como tantos adultos mayores que dependen de la entrega mensual de sus tratamientos. Se sentó a esperar. Miraba el tablero de turnos. Sostenía sus papeles. El tiempo pasaba.
Una hora. Dos horas. Cuando finalmente fue llamada, recibió la noticia: no podían entregarle el medicamento. No se lo despachaban. Tenía que regresar en otro momento.
La respuesta la desbordó.
Delante de todos empezó a reclamar. Con voz firme, visiblemente molesta, preguntaba cómo era posible que después de tantas horas le dijeran que no le darían el tratamiento. Decía que lo necesitaba. Que no podía suspenderlo.
El reclamo no era en voz baja. Era un grito de impotencia.
Algunos usuarios aseguran que estaba denunciando la situación en ese mismo instante. Otros se acercaron a respaldarla. Varias personas comentaban que no era la primera vez que ocurría algo similar.
“Siempre es lo mismo”, murmuraban. “Uno viene y nunca hay”.
Después del reclamo, la mujer volvió a la sala de espera. Aún estaba alterada. Respiraba con dificultad. De un momento, mientras otro usuario hacia el mismo reclamo ante una cámara, expresó que se sentía mal. En cuestión de segundos se había desplomado.
Se llevó la mano al pecho. Intentó sostenerse. Y se desvaneció.
Cayó inconsciente frente a decenas de personas. Los gritos de auxilio fueron inmediatos. Usuarios corrieron a asistirla.
Pedían una camilla. No había. Solicitaron una ambulancia. Según testigos, tardó en llegar. Mientras tanto, la mujer permanecía tendida en el piso del dispensario, el mismo lugar donde minutos antes exigía su medicamento. No hubo oportunidad de traslado a salvarle la vida.
Murió allí. En un dispensario de medicinas. Esperando.
Testigos relataron que en la sede son frecuentes las largas filas, las respuestas que aplazan la entrega y los medicamentos que no están disponibles cuando el paciente los necesita. Adultos mayores bajo el sol o sentados por horas. Personas con enfermedades crónicas dependiendo de una pastilla que a veces no aparece.
La escena dejó conmocionados a quienes estaban presentes. Algunos lloraban. Otros grababan. Muchos repetían la misma pregunta: ¿cómo es posible que alguien muera esperando un medicamento?
El cuerpo permaneció dentro de la sede a la espera de las autoridades competentes, que realizaron el respectivo levantamiento e iniciaron las diligencias correspondientes para esclarecer oficialmente lo ocurrido.
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