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Vicky Dávila, la candidata que lidera los memes y los ‘Me Divierte’ en redes: “me ha gustado”


La periodista y candidata presidencial Vicky Dávila decidió no esquivar la avalancha de memes surgidos tras su visita a La Guajira, donde apareció vestida con atuendos de la etnia Wayuu. En lugar de denunciar o guardar silencio, los compartió, los celebró y los convirtió en discurso político, en medio de acusaciones de ataques desde bodegas petristas y de un inusual impacto digital medido en “Me Divierte”.

Tras recorrer comunidades Wayuu en La Guajira, Vicky Dávila apareció en redes con vestimenta tradicional. La reacción no tardó: montajes con inteligencia artificial, disfraces imposibles, cambios de rostro y apropiaciones de identidades culturales de todo el país. La burla fue masiva.

La respuesta llegó de inmediato. Lejos de molestarse u ofenderse, Dávila aprovechó la circunstancia. Publicó los memes, los comentó y convirtió en discurso político. “Me ha gustado porque quiero representar a todas las mujeres colombianas y trabajar por ellas”, escribió, mientras sumaba interacciones y fijaba fecha: el 8 de marzo, día de #LaGranConsulta, como día clave de su aspiración presidencial.

La reina del Me Divierte

El fenómeno ha tomado un nombre propio en redes: “la reina del Me Divierte”. En Facebook, esa reacción —más asociada a la burla que al aplauso— se convirtió en su marca digital. Cada publicación acumula más “Me Divierte” que cualquier otra reacción, lo que multiplica el alcance, empuja el algoritmo y, de paso, abre la puerta a la monetización por impacto. La ironía, en este caso, también paga.

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Dávila no esquiva la confrontación. Insiste en que los ataques provienen de una “bodega petrista” que la ve como amenaza por su crecimiento en popularidad y reconocimiento.

La candidata convierte esa acusación en combustible narrativo: si la atacan, es porque incomoda; si incomoda, es porque avanza.

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En su relato, el meme deja de ser una mofa para transformarse en símbolo. “Si soy un meme por jugármelas por las mujeres Wayuu y por todas las colombianas. Bendito Dios”, remató. No hay lirismo en el mensaje, sí cálculo político: apropiarse del golpe, exhibirlo y seguir caminando.

Por ahora Vicky Dávila avanza en su carrera presidencial con una estrategia clara: en la era de la política viral, incluso la risa —aunque sea incómoda— puede convertirse en poder.


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