Viajó tres días desde Venezuela para buscar a su mejor amigo, hoy perdido en las calles de Santa Marta


Un video en redes sociales reveló el recorrido desesperado de una mujer que cruzó carreteras y fronteras para reencontrarse con un amigo en condición de calle, a quien reconoció en una grabación viral. Llegó a Santa Marta con pocos recursos, sin saber dónde duerme él ni cómo volver a casa.

Tres días de carretera, pocos pesos en el bolsillo y una sola certeza: su mejor amigo estaba vivo y en Santa Marta. Así comienza la historia que ha conmovido a cientos de usuarios en redes sociales, luego de que una mujer publicara un video contando el viaje que emprendió desde Venezuela para buscarlo, tras verlo en una grabación difundida por un influencer.

“Quiero explicarles un tema un poquito delicado”, dice al inicio del video, con la voz cargada de angustia. A partir de ahí, el testimonio expone una realidad cruda: la de una amistad que se niega a romperse, incluso cuando la vida empuja a uno de sus protagonistas a vivir en las calles.

La mujer relata que reconoció a su amigo en un video que circuló en redes sociales. Esa imagen fue suficiente para tomar una decisión extrema: con la ayuda de familiares, viajar durante tres días por carretera hasta la capital del Magdalena dependiendo de la ayuda de terceros..

“Gracias a Dios lo pudimos localizar con vida”, afirma. Sin embargo, la frase no significa un final feliz. Aunque llegó a Santa Marta, todavía no ha logrado reencontrarse con él ni establecer contacto directo. Sabe que está en la ciudad, pero desconoce su paradero exacto.

“Estoy intentando ahorita ver dónde lo ubico, porque sé que está aquí”, explica.
La falta de comunicación es una de las mayores barreras. “Me imagino que no tiene de dónde”, dice, refiriéndose a la ausencia de un celular o cualquier medio que permita localizarlo.

A la incertidumbre emocional se suma la precariedad económica. La mujer confiesa que el viaje solo fue posible gracias a una colecta realizada entre amigos y familiares. Ese esfuerzo colectivo le permitió llegar, pero ahora enfrenta una nueva preocupación: no tiene cómo regresar.

“Pudimos hacer una colecta y pude llegar hasta aquí, pero ahora no tenemos el regreso”, señala en el mensaje, evidenciando que la solidaridad que la trajo hasta Santa Marta hoy se encuentra al límite.

El video cierra con un llamado abierto a la ayuda. “Si pueden ayudarme, si está a su alcance”, pide, apelando a la empatía de quienes siguen su historia.

Ella espera que en el menor tiempo posible encontrar a su amigo de siempre, y convencerlo de regresar a su país de origen. También apelan a la solidaridad de la gente para hacer realidad ese propósito.


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