Vecino habría raptado, asesinado y ocultado a Shelsy en un saco dentro de cocina; investigan posible abuso


La menor fue encontrada sin vida dentro de un saco en la cocina de una vivienda a pocos metros de su casa, tras más de 10 horas de búsqueda desesperada. La comunidad bloqueó la Troncal del Caribe y difundió la foto del presunto responsable mientras las autoridades piden mesura y anunciaron avances en la investigación.

A Shelsy Navarro Ojeda la encontraron donde menos podían imaginar: en la cocina de una vivienda del mismo barrio, metida en un saco, sin vida. Eran casi las 11 de la noche cuando la noticia se regó por Mingueo como un golpe seco. Horas antes, el corregimiento entero estaba en su búsqueda; ahora, todos estaban frente a una verdad cruel que nadie estaba preparado para enfrentar.

La niña de tres años, cuyo rostro había inundado las redes sociales y los teléfonos del pueblo, fue hallada a tan solo unas casas de su hogar. La escena —un saco abandonado, un cuerpo pequeño e inerte— desató un dolor que rápidamente se transformó en rabia colectiva.

El pueblo estalla y bloquea la Troncal del Caribe

Minutos después del hallazgo, Mingueo entró en ebullición. Hombres, mujeres y jóvenes bajaron a la Troncal del Caribe, la vía que conecta Santa Marta con La Guajira, y la bloquearon en señal de protesta. Las velas que horas antes habían sido encendidas para pedir por la búsqueda de la niña se convirtieron ahora en símbolo de exigencia: justicia inmediata.

El nombre de Shelsy ya no era solo el de una niña desaparecida; era la representación del horror que una comunidad entera no estaba dispuesta a tolerar.

Un sospechoso en la mira y una foto que explota en redes

En cuestión de horas apareció un señalado: un joven de nacionalidad venezolana, vecino del sector. Su fotografía empezó a circular por redes con la misma velocidad con que horas antes había rodado la imagen de la niña. El pueblo lo identificó como el presunto autor del rapto y asesinato.

Las autoridades, sin embargo, pidieron frenar la cacería digital. Advirtieron que la información aún es preliminar, que las pruebas están en verificación y que sobre la muerte de la niña —aparentes heridas con arma blanca, golpes y la duda sobre un posible abuso— solo Medicina Legal podrá establecer certezas.

Mientras tanto, la casa donde apareció el cuerpo permanece vacía. Sus ocupantes no han sido ubicados.

Esa ausencia alimenta la indignación.

Una familia devastada y un pueblo que no olvida

Para la familia Navarro Ojeda, la pesadilla parece no tener final. Lo más desgarrador es que quien habría raptado a la niña era un vecino, alguien que pasaba por la puerta como cualquier otro habitante del barrio El Vivero. Hoy no saben nada de él. Solo tienen el vacío de Shelsy y las preguntas sin respuesta.

En Mingueo, la impotencia se mezcla con la incredulidad. Nadie entiende cómo una menor pudo ser sacada de su entorno, ocultada en una vivienda cercana y asesinada de manera tan brutal sin que alguien escuchara, sin que alguien viera, sin que alguien interviniera.

La investigación avanza mientras crece el repudio nacional

La Policía y la Fiscalía trabajan contrarreloj. Medicina Legal adelanta exámenes clave que permitirán reconstruir lo que ocurrió en las horas que Shelsy estuvo desaparecida. Las autoridades prometen resultados en las próximas horas, pero el país entero ya está atento. El repudio trascendió las fronteras de Mingueo y hoy es un clamor nacional.

Los colombianos piden justicia. Los vecinos piden respuestas. La familia pide verdad.

Lea aquí: A Shelsy la encontraron muerta dentro de un saco a cinco casas de su hogar: Mingueo pasó de la esperanza al horror 

Y en medio de todo ese ruido, permanece la imagen de Shelsy: tres años, una sonrisa tímida y una comunidad que la buscará ahora de otra manera, no para hallarla, sino para exigir que nadie olvide lo que ocurrió en Mingueo. Justicia para Shelsy.


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