Uribe sorprende al país con elogio a Caicedo y le hace particular propuesta: “me cae bien”


Una imagen publicada por el expresidente Álvaro Uribe Vélez junto a Carlos Caicedo Omar desató revuelo nacional por el mensaje que la acompañó. Todo apunta a que Caicedo recibirá la bendición del máximo líder de derecha.

A pocos días de que se termine el 2025, una fotografía bastó para incendiar el debate político en Colombia. El expresidente Álvaro Uribe Vélez sorprendió al país al publicar en su cuenta de X una imagen dándole la mano a Carlos Caicedo Omar, exgobernador del Magdalena y actual candidato presidencial.

El impacto no fue solo visual. El choque ideológico entre el máximo referente de la derecha colombiana y uno de los líderes más visibles de la izquierda regional encendió alarmas en todos los sectores. Pero el verdadero terremoto llegó con el mensaje que acompañó la publicación.

“Este hombre tiene ganas de ser presidente. Ya cambió la Universidad del Magdalena, Santa Marta y Magdalena, y merece la oportunidad de hacerlo con el país que fracasó con Petro”, escribió Uribe Vélez, en una afirmación que descolocó incluso a sus más fieles seguidores.

El líder del Centro Democrático fue más allá. Reveló que le pidió a Caicedo aceptar una gran alianza nacional porque, según sus palabras, “en Colombia cabemos todos”. Una frase que, viniendo de Uribe, sonó a ruptura de dogmas históricos.

La reacción no se hizo esperar. Abelardo de la Espriella, otro de los candidatos de derecha, salió con dureza a rechazar cualquier acercamiento.

“Lo que faltaba. Ahora Uribe y Caicedo son un par de buñuelos que se voltean fácilmente de acuerdo a su conveniencia”, lanzó, sin matices ni contemplaciones.

Más allá de la polémica, el episodio dejó al descubierto una lectura política clara: Uribe ve en Caicedo a un líder con resultados en territorio, capaz de atraer sectores de izquierda que hoy no se sienten representados por el Gobierno Petro. Para muchos analistas, el expresidente estaría buscando mantener influencia en el poder, incluso si eso implica hacerlo en cuerpo ajeno.

Carlos Caicedo, por su parte, guarda silencio. Un mutismo que también habla. Acostumbrado a imponer su liderazgo, poner alcaldes y gobernadores, y a no ceder protagonismo, resulta difícil imaginarlo aceptando un rol subordinado. Sin embargo, el apretón de manos —real o simbólico— dejó la sensación de que la idea, al menos, pasó por su cabeza.

Desde las entrañas del uribismo surgieron advertencias inmediatas. Algunos sectores aseguran que Caicedo sería un “Santos 2.0”, una eventual traición anunciada que repetiría la historia de alianzas que terminan en ruptura.

Pero cuando el país aún digería el escándalo, llegó el giro final. Todo fue una inocentada. La imagen y las declaraciones nunca se dieron. Se trató de una creación con inteligencia artificial, difundida el día de los santos inocentes.

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Aun así, el episodio no fue inocuo. Carlos Caicedo sigue trabajando en alianzas reales para su aspiración presidencial, el único gran objetivo que aún tiene pendiente. Uno que se suma a otro sueño recientemente cumplido: su debut como cantante, tras lanzar un álbum propio en plataformas digitales.


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