
Unas 300 personas respondieron a convocatoria de ‘El Bendito Menor’ y marcharon por la paz de la Guajira
La movilización impulsada por el señalado líder de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra, se realizó bajo custodia policial y sin hechos violentos, pese a las amenazas previas de la banda rival ‘los JJ’.
Riohacha amaneció partida en dos. De un lado, el llamado a marchar por la paz hecho desde las redes de Naín Pérez Toncel, alias El Bendito Menor, uno de los hombres más temidos y con mayor influencia de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra. Del otro, las advertencias de la banda ‘los JJ’, que horas antes había dejado un mensaje claro: cualquier movilización sería considerada un desafío.
Aun así, unas 300 personas salieron a la calle.
Con camisetas blancas, globos y pancartas improvisadas, los marchantes recorrieron varios puntos de la capital de La Guajira pidiendo el cese de la violencia. No era una protesta cualquiera: detrás del mensaje de paz estaba la figura de un hombre que hoy es señalado por las autoridades como actor central del conflicto que sacude la región.
La Policía desplegó un dispositivo de acompañamiento desde temprano. Patrullas y uniformados acompañaron la movilización para evitar cualquier desborde. No hubo disparos, ni disturbios, ni enfrentamientos. Pero sí un ambiente tenso que se sentía en cada cuadra.
Mientras la marcha avanzaba, varios negocios prefirieron cerrar. En sectores por donde estaba previsto el recorrido, comerciantes mantuvieron las esteras abajo. Nadie quería quedar en medio de una guerra que no es nueva y que se ha cobrado demasiadas vidas.
El mensaje de los asistentes fue uniforme: “Queremos vivir sin miedo”. Algunos levantaban carteles con la palabra paz; otros repetían consignas que coincidían con el discurso difundido días atrás por El Bendito Menor, quien a través de videos ha pedido detener los enfrentamientos con la banda rival.
La demostración dejó claro algo: Pérez Toncel mantiene capacidad de convocatoria a través de sus redes sociales. Las 300 personas que atendieron su llamado lo hicieron pese al ambiente de zozobra que intentaron imponer ‘los JJ’ con panfletos y amenazas.
Para las autoridades, la jornada fue un pulso simbólico. No hubo alteraciones del orden público, pero el trasfondo es inquietante: una marcha por la paz promovida por un actor armado ilegal, en una ciudad donde la gente camina entre el deseo de tranquilidad y el temor a represalias.
Al final del día, Riohacha volvió a su rutina con la misma pregunta en el aire: ¿se trató de una movilización por un clamor ciudadano legítimo o una demostración de poder de Naín Pérez?
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