Un dron cayó sobre la casa mientras dormían: la guerra mató a una madre y a sus dos hijos


Un artefacto explosivo lanzado desde un dron destruyó una vivienda rural en Segovia y acabó con la vida de tres civiles. El ataque, ligado a la guerra entre grupos armados ilegales, dejó además un sobreviviente en estado crítico y provocó el desplazamiento de más de 120 familias aterradas por una violencia que ahora llega desde el aire.

La guerra entró por el techo y los mató mientras dormían. A la madrugada del jueves no la despertaron disparos ni combates, sino una explosión que redujo a escombros la vivienda de María Cecilia Silva, en la vereda La Jagua, municipio de Segovia, Antioquia.

Un dron cargado con explosivos cayó directamente sobre la casa y acabó con la vida de la mujer y de sus hijos Yalusan Cano Silva y Alonso de Jesús Silva.

No hubo tiempo para correr. La explosión fue inmediata y mortal.

Un tercer hijo, de 50 años, sobrevivió entre los restos de la vivienda. Fue rescatado gravemente herido y trasladado de urgencia a Medellín, donde permanece en estado crítico.

Los vecinos llegaron segundos después y confirmaron lo irreversible: la familia había quedado atrapada bajo los escombros de una guerra que no era suya.

Eran inocentes, solo dormían seguros en su hogar”, dijo un familiar, todavía en shock frente a la destrucción.

Un arma sin control

El ataque ocurrió en medio de los enfrentamientos entre disidencias de las Farc y el Clan del Golfo, grupos que han intensificado el uso de drones adaptados para lanzar explosivos en el nordeste antioqueño.

Según el secretario de Seguridad de Antioquia, general (r) Luis Eduardo Martínez, estos dispositivos representan un peligro permanente para la población civil.

“Los delincuentes envían drones con explosivos mal sujetos que se pueden desprender en cualquier parte. No tienen ninguna seguridad y caen sobre la población”, explicó.

Las autoridades investigan si el dron falló su objetivo o si la vivienda fue impactada de manera directa. En cualquiera de los escenarios, el resultado fue el mismo: civiles muertos dentro de su propia casa.

El miedo obligó a huir

Tras la explosión, el temor se apoderó de toda la zona rural. Más de 120 familias de las veredas La Jagua, Arenales y El Pescado abandonaron sus viviendas ante el riesgo de nuevos ataques.

Las carreteras rurales se llenaron de campesinos saliendo con lo que podían cargar. Algunos dejaron animales, cultivos y pertenencias. Otros simplemente huyeron sin mirar atrás.

El Ejército reforzó la presencia militar, pero la comunidad asegura que la seguridad llega siempre después de las tragedias.

La nueva cara del conflicto

El uso de drones explosivos marca una transformación del conflicto armado en Antioquia. Desde 2025 se han registrado ataques similares que evidencian una escalada tecnológica de los grupos ilegales.

En agosto, el derribo de un helicóptero dejó 13 policías muertos. En noviembre, un ataque con dron en Remedios obligó al desplazamiento de varias familias. Ahora, la violencia dejó una imagen aún más devastadora: una familia aniquilada mientras dormía.

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Los grupos armados atacan a distancia y reducen sus riesgos, mientras la población civil queda expuesta a explosivos que pueden caer en cualquier lugar.


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