Tremendo show navideño le regaló la gobernadora Margarita Guerra a la niñez de Santa Marta


A pesar de no recibir los permisos del Distrito para realizar su show navideño en cinco parques de Santa Marta, la mandataria departamental, decidió no cancelar el evento y trasladarlo al Palacio Tayrona, donde cientos de niños y familias vivieron una jornada masiva de música, baile y entrega de regalos.

La Navidad en Santa Marta estuvo a punto de quedarse sin un gran evento. El plan original de la gobernación de llevar el show navideño a cinco parques de la ciudad no prosperó: los permisos solicitados a la administración distrital no fueron concedidos, pese —según la gobernadora Margarita Guerra— a haberse cumplido los requisitos exigidos. El escenario cambió, pero la decisión se mantuvo: el espectáculo con todas sus características no se cancelaba.

La mandataria Guerra optó por una salida que garantizara vivir esta alegría a la niñez samaria. Abrió las puertas de la Gobernación del Magdalena y centralizó allí la actividad. La medida, lejos de desinflar el ánimo, convirtió la sede departamental en un punto de encuentro masivo para familias y visitantes.

“Lo más importante son los niños. No podíamos permitir que se quedaran sin esta experiencia navideña”, dijo la mandataria durante el evento. El mensaje fue directo y sin rodeos: la agenda infantil debía estar por encima de cualquier diferencia política.

La noche avanzó entre coreografías, música en vivo y la entrega de regalos. Los niños brincaron, sonrieron y compartieron con sus familias una jornada que, pese al cambio de planes, mantuvo el nivel prometido. La logística respondió, el público llegó y el propósito se cumplió.

El episodio dejó también un mensaje político. Guerra insistió en que la niñez está por encima de “mezquindades” y reiteró que el Gobierno Departamental seguirá trabajando por Santa Marta, incluso cuando surjan obstáculos administrativos.

En ese mismo contexto, la gobernadora anunció que las obras de los Gobiernos Populares del Magdalena continuarán ejecutándose en la ciudad. Entre los proyectos próximos mencionó el inicio de las obras del puente de La Piragua y la continuidad del programa ‘Mi Calle’, con el que se pavimentarán varios barrios.

La Navidad no se suspendió. Cambió de lugar, se ajustó al momento y terminó convertida en un acto de fuerza política y social: una fiesta que pasó de los parques al Palacio, pero que mantuvo intacto su objetivo central—que los niños no se quedaran sin celebrar.


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