Tras perder a su hija por supuesta negligencia, se tomó hospital con un machete y terminó quitándose la vida


La muerte de una bebé en gestación desató una crisis que terminó con la vida de su padre. La familia denuncia negligencia médica, demoras en la atención y restricciones que agravaron una situación que terminó fuera de control.

La tragedia llegó por partida doble. Primero fue la muerte de una bebé en el vientre de su madre. Horas después, el padre, desbordado por el dolor y la desesperación, protagonizó un episodio violento dentro de un hospital y terminó quitándose la vida. Para su familia, todo pudo evitarse.

El golpe inicial fue devastador. La mujer, con casi seis meses de embarazo, acudió a un control médico y salió con la peor noticia: su hija ya no tenía latidos.

De inmediato fue remitida al Hospital Universitario del Valle en Cali. Allí comenzó una espera que, según la familia, se convirtió en un calvario.

Sin respuestas claras, sin intervención inmediata y con el tiempo avanzando sin soluciones, el dolor físico y emocional se intensificó. La paciente permanecía con su bebé sin vida en el vientre, mientras pedía atención básica que, aseguran, no llegaba.

Horas de espera, angustia y reclamos

La familia habla de una cadena de omisiones. Relatan que la mujer pidió ser remitida a otra clínica ante la falta de atención, pero nunca fue trasladada.

El abandono, dicen, fue evidente incluso en lo más básico.

“Ella tenía dolores y seguían sin atenderla, estaba rogando por un acetaminofén y no se lo daban”, denunció un familiar.

A la angustia médica se sumó otra presión: las restricciones para que su pareja pudiera verla. La distancia forzada en medio de la emergencia alimentó la desesperación.

El momento en que todo estalló

Juan Esteban Bastidas no soportó más. La muerte de su hija, sumada a la impotencia de no poder acompañar a su pareja y a lo que percibía como negligencia, lo llevaron a un punto de quiebre.

Entró al hospital con un machete. El miedo se apoderó del lugar. Pacientes, médicos y visitantes quedaron expuestos a una escena caótica que reflejaba un colapso emocional total.

La Policía intervino y controló la situación sin heridos. Bastidas fue retenido, pero horas después quedó en libertad al no existir denuncias formales en su contra.

Una crisis que siguió creciendo

Salir del hospital no significó salir de la tragedia. El impacto emocional ya estaba instalado. Según su familia, el joven tenía antecedentes en salud mental y no logró procesar lo ocurrido.

Esa misma noche regresó a su vivienda. Puso música, bebió y quedó solo con el dolor.

Horas después, llegó la llamada que nadie quería recibir.

Juan Esteban tomó una decisión irreversible.

Fue trasladado a un centro médico, donde permaneció con soporte vital hasta que finalmente murió.

El desenlace dejó una escena devastadora: en cuestión de horas, una mujer perdió a su hija y a su pareja.

El reclamo de la familia

Para los familiares, esto no fue una tragedia inevitable.

Insisten en que hubo negligencia, demoras y decisiones que agravaron la situación hasta hacerla insostenible.

“Queremos llegar a todas las instancias legales posibles. Eso no puede seguir pasando. Mi cuñada perdió a su bebé y a su pareja”, expresó Susan Bastidas.

Lo que comenzó con una urgencia médica terminó en dos muertes.

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Una atención que, según la familia, nunca llegó a tiempo.

Un dolor que creció sin contención.Y una desesperación que terminó explotando.


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