Tosky, el perro herido en la balacera de Luis R. Calvo, se salvó gracias a la solidaridad


El canino, alcanzado por una bala durante un ataque criminal en el barrio Luis R. Calvo, recibe atención veterinaria especializada y se recupera de manera satisfactoria luego de que el proyectil atravesara su cuello sin comprometer órganos vitales.

La violencia volvió a dejar una víctima que no tenía nada que ver con el conflicto. Tosky, un perro callejero que recorría como de costumbre las calles del barrio Luis R. Calvo, en Santa Marta, fue impactado por una bala en medio de una balacera registrada la noche del 8 de enero. No corría, no huía, no entendía lo que estaba ocurriendo. Simplemente estaba ahí cuando comenzaron los disparos.

El proyectil le atravesó el cuello. Milagrosamente, no comprometió venas ni órganos vitales. Así lo confirmaron los veterinarios que hoy lo atienden. Aun así, el impacto lo dejó tendido en plena vía pública, herido, lamiéndose la herida y sin fuerzas para moverse, mientras los otros dos heridos humanos eran auxiliados y trasladados a centros médicos.Tosky quedó atrás. Nadie lo recogió en ese momento. Es un perro callejero y su destino parecía ser el silencio y la muerte en la misma calle donde siempre caminó.

Horas después, vecinos y testigos notaron que seguía allí, vivo, pero en evidente estado de dolor. Su respiración era débil y su cuerpo apenas respondía. La escena causó indignación y tristeza. Fue entonces cuando su historia comenzó a circular por medios digitales y redes sociales, despertando una ola de solidaridad.

Varias personas se ofrecieron para ayudarlo. Finalmente, una clínica veterinaria que conoció el caso decidió acogerlo y brindarle atención integral de manera gratuita. Tosky fue trasladado de urgencia y sometido a un proceso de estabilización médica.

Los profesionales que lo atienden confirmaron que la bala atravesó su cuello sin causar daños letales, un hecho que calificaron como “milagroso”. Aunque su estado inicial era delicado, el perro ha respondido favorablemente al tratamiento y actualmente se encuentra en proceso de recuperación, bajo observación constante y con manejo especializado.

El caso de Tosky volvió a poner en evidencia una realidad cruda: la violencia armada no distingue víctimas. Alcanza a cualquiera que esté en medio del caos, incluso a quienes no tienen voz, ni responsabilidad alguna en los hechos.

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Hoy, Tosky sigue con vida gracias a la solidaridad y a la atención médica oportuna. Su historia, que comenzó como una víctima más de una balacera, se transformó en un llamado de alerta sobre los daños colaterales de la violencia.


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