Tomó un carro sin permiso y no volvió: menor de 16 años murió en brutal choque en Valledupar


El joven tomó sin permiso un vehículo familiar y murió en un choque brutal en la carrera 4 del barrio Novalito. Otros dos menores resultaron heridos. Las autoridades investigan exceso de velocidad y conducción irresponsable.

Salió en la madrugada en un carro que no era suyo, pese a que le advirtieron que no lo tocara. Minutos después, el vehículo quedó hecho trizas en el barrio Novalito de Valledupar y él, Samuel David Cabas Cuello, de 16 años, murió atrapado entre los restos del Mazda que tomó sin permiso.

La tragedia generó conmoción en Valledupar este domingo. Samuel viajaba junto a otros dos menores en el automóvil de placas DQP-195 de Bogotá, un carro familiar que, según su propio padre, nunca debió estar en manos de adolescentes. Los acompañantes sobrevivieron, pero heridos, y permanecen bajo atención médica en la clínica Médico Centro.

El relato del padre, Ángel Cabas, difundido por medios locales, revela el momento exacto en que la advertencia fue ignorada:
“Ese es un carro ajeno… les dije: ojo con ese carro, que no vayan a salir. Samuel respondió que no saldrían. Luego se fueron y dejaron el vehículo. Más tarde, sin darnos cuenta, volvieron y se lo llevaron”.

De manera extraoficial, se conoció que el exceso de velocidad habría sido la causa del siniestro. El carro perdió el control en la carrera 4, impactó con fuerza y terminó desintegrado: partes del automotor quedaron esparcidas a varios metros como prueba del golpe fulminante.

Unidades de tránsito municipal y Bomberos llegaron al sitio y realizaron los actos urgentes. Para recuperar el cuerpo de Samuel fue necesario remover láminas, restos y piezas desprendidas del vehículo. Luego, el cadáver fue trasladado en un vehículo fúnebre mientras la escena quedaba marcada por el silencio y la incredulidad.

La familia Cabas, devastada. Y las autoridades, concentradas en esclarecer un hecho que volvió a demostrar lo mismo que el padre repitió horas antes de la tragedia: un vehículo en manos de un menor puede convertirse en una sentencia irreversible.


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