“Toco fibras que uno no debe tocar”: la última intervención de la líder de Fundación Enilda Rudas antes de que la mataran


La docente y presidenta comunal ya había sobrevivido a un atentado en 2024. Esta vez los sicarios regresaron hasta su casa para terminar el trabajo. Mientras las autoridades investigan un posible lío personal ligado a denuncias contra una red de estafas y extorsión, en Fundación muchos creen que la mataron por denunciar demasiado.

Fundación amaneció golpeada por la muerte de una mujer que durante años convirtió las oficinas públicas, las sesiones del Concejo y las calles de Villa Gladys en escenarios de pelea comunitaria.

Con el asesinato de Enilda Rudas Bacca, el municipio perdió a una de sus líderes sociales más visibles, insistentes y controversiales. Una mujer que para muchos era incómoda porque no aceptaba respuestas negativas y porque cada problema del barrio terminaba convertido en derechos de petición, tutelas, denuncias públicas o reclamos directos contra las autoridades.

La docente ya había sobrevivido a un atentado en abril de 2024.

Pero esta vez los sicarios regresaron para dejarla muerta.

La buscaron otra vez hasta su casa

El crimen ocurrió frente a su vivienda, el mismo lugar donde hace más de un año intentaron asesinarla por primera vez.

Enilda estaba sentada en una mecedora en la parte externa de la casa conversando con otro líder comunal, el presidente de Junta de Acción Comunal del barrio Alameda. La escena transcurría normal hasta que aparecieron hombres armados en motocicleta.

El parrillero desenfundó el arma y comenzó a disparar.

Los tiros fueron directos a la cabeza.

Su acompañante quedó herido. Ella murió prácticamente en el lugar.

El ataque dejó claro algo que hoy comentan muchos habitantes en Fundación: esta vez los pistoleros llegaron con la orden de no fallar.

Porque en 2024 ya habían intentado matarla y sobrevivió.

La líder que incomodaba

Enilda Rudas era reconocida en Fundación por su carácter fuerte y su capacidad de insistir cuando sentía que la comunidad estaba siendo abandonada.

Como presidenta de Junta de Acción Comunal de Villa Gladys y también integrante de la Mesa de Víctimas del municipio, se convirtió en una mujer que presionaba soluciones constantemente. Peleaba por los servicios públicos, cuestionaba irregularidades y acudía hasta el Concejo Municipal para denunciar situaciones que consideraba injustas.

En una de esas intervenciones públicas dejó frases que hoy, después de su asesinato, parecen una advertencia.

“Soy la bien llamada problemática porque ejerzo lo que la ley me dice y es gestionar la solución a cada necesidad que tengo en mi barrio, pero gestionar significa tocar fibras que uno no debe tocar”, expresó frente a funcionarios y líderes comunitarios.

Luego habló del riesgo que enfrentaba.

“No ha sido fácil y la comunidad de Fundación sabe a lo que he estado expuesta. Aquí estoy y aquí me quedo”.

Muchos hoy sienten que Enilda sabía que estaba caminando sobre terreno peligroso.

Y aun así decidió seguir denunciando.

La primera hipótesis: retaliación por una denuncia

Desde el atentado ocurrido en abril de 2024, las autoridades manejan una línea investigativa relacionada con una supuesta red de estafas y extorsiones que habría sido denunciada por Enilda Rudas.

Según esa versión, dentro de las personas señaladas estaría una expareja sentimental de la líder social y varias de ellas habrían terminado privadas de la libertad.

La hipótesis que hoy vuelve a tomar fuerza es que el asesinato habría sido ordenado como retaliación por esas denuncias.

De hecho, tras el primer atentado, la Policía del Magdalena sostuvo públicamente que el caso no estaba relacionado con su función como líder comunal, sino con asuntos personales que eran materia de investigación.

“De manera inicial le podemos decir a la ciudadanía que el caso no tiene relación con su función de líder”, manifestó en ese momento el entonces comandante de la institución.

Sin embargo, esa postura nunca terminó de convencer a muchos habitantes del municipio.

La segunda hipótesis: la mataron por denunciar demasiado

Mientras las autoridades insistían en que el atentado de 2024 no estaba ligado a su liderazgo social, Enilda repetía algo completamente distinto: que su vida estaba en riesgo precisamente por las denuncias y reclamos que hacía públicamente.

Por eso, tras su asesinato, en Fundación volvió a crecer otra hipótesis.

La de una mujer que terminó convirtiéndose en un problema para quienes se sintieron afectados por sus denuncias, sus tutelas y su presión constante contra irregularidades en el municipio.

Enilda era de las que no se conformaban con respuestas a medias. Si un servicio fallaba, insistía. Si veía abandono institucional, elevaba quejas. Si detectaba situaciones irregulares, las denunciaba públicamente.

Y en municipios golpeados por tensiones políticas, criminales y sociales, ese tipo de liderazgo suele generar enemigos silenciosos.

Por ahora ninguna hipótesis ha sido confirmada ni descartada.

Pero la pregunta sigue creciendo en las calles de Fundación:

¿La mataron por un asunto pasional y retaliaciones personales o por convertirse en una mujer demasiado incómoda para ciertos sectores?

El dolor de un municipio

La muerte de Enilda Rudas generó rechazo entre líderes sociales, docentes y autoridades del Magdalena.

La Gobernación confirmó que, tras el atentado sufrido en 2024, se habían activado rutas de protección y solicitudes de garantías de seguridad ante la Fiscalía, la Policía, la Unidad Nacional de Protección, la Alcaldía y la Personería.

Ahora, el crimen será incluido dentro de una agenda de seguridad que contará con presencia del Gobierno Nacional y el Viceministerio del Interior.

Pero mientras avanzan las investigaciones, en Villa Gladys el ambiente es otro.

Hay rabia. Hay miedo. Hay tristeza.

Porque Fundación perdió a una mujer que dedicó años a pelear por su comunidad.

Lea aquí: Policías expusieron a supuestos ladrones y los obligaron a trotar por toda la Avenida Campo Serrano

Porque sobrevivió a un atentado y aun así decidió quedarse.

Y porque quienes la escucharon decir públicamente que estaba “expuesta”, hoy sienten que aquella frase terminó convertida en una sentencia de muerte.


¿Quieres pautar

con nosotros?