Tenía 17 años y soñaba con cantar vallenato: sicarios entraron a su casa y la silenciaron para siempre


El asesinato de una joven venezolana en el barrio Las Américas, en Barranquilla, dejó una familia destrozada y una pregunta sin respuesta: ¿por qué mataron a una estudiante que apenas empezaba a construir su futuro?

A dos días del crimen, sus allegados exigen justicia y avances reales en la investigación.

Tenía 17 años, estudiaba, cantaba y soñaba con subirse algún día a un escenario. La mataron dentro de su propia casa.

La tarde del miércoles, en el barrio Las Américas de Barranquilla, hombres armados entraron a una vivienda y dispararon cuatro veces contra Luzdary Maikell Guerrero Corro, una adolescente venezolana que apenas llevaba veinte minutos de haber regresado de estudiar.

La casa quedó en silencio

Según el relato entregado por su familia, la joven llegó de clases y permaneció dentro del inmueble mientras su padre, su hermano y su novio trabajaban en el patio construyendo una cerca. Salieron por unos minutos a buscar madera. Ese instante fue suficiente.

Dos hombres vestidos de gris violentaron la puerta, ingresaron directamente y abrieron fuego. Cuatro detonaciones bastaron para apagar la vida de una joven que minutos antes hablaba de música y estudios.

Cuando sus familiares regresaron, ya era tarde.

El lugar donde antes se escuchaban canciones quedó convertido en una escena de crimen.

Una vida que apenas comenzaba

Luzdary no era solo una víctima más en las estadísticas de violencia. Era estudiante del programa Tecnólogo en Desarrollo de Medios Gráficos Visuales del SENA Regional Atlántico, donde compañeros e instructores hoy intentan entender cómo terminó asesinada una joven que solo hablaba de proyectos y sueños.

Desde la institución rechazaron el crimen y se unieron públicamente al llamado de justicia.

“Nos solidarizamos con su familia y nos unimos al clamor por justicia”, expresó el SENA en un comunicado oficial, anunciando además acompañamiento psicosocial para sus allegados.

Pero en la casa familiar los comunicados no alcanzan.

Allí todavía escuchan su voz.

El sueño que no alcanzó a empezar

Su familia insiste en que el país no la recuerde solo como una víctima. Quieren que se sepa quién era antes de los disparos.

Una joven apasionada por el canto vallenato, capaz de animar reuniones familiares y convertir cualquier encuentro en un pequeño concierto improvisado.

Ella alegraba los corazones cuando cantaba”, contó su tío, Jairo Orozco, mientras intenta reconstruir en palabras lo que la violencia borró en segundos.

Quería abrirse camino en la música. Practicaba constantemente y hablaba de grabar canciones algún día.

Ese futuro terminó dentro de su propia casa.

Un crimen sin respuestas

A dos días del asesinato, las autoridades continúan investigando los móviles del ataque. No hay capturas ni una explicación clara sobre por qué hombres armados ingresaron directamente a buscarla.

La familia exige avances concretos.

Porque el miedo ahora convive con la incertidumbre: nadie entiende quién ordenó el crimen ni qué motivó un ataque tan directo contra una adolescente.

Lea aquí: La mataron esperando un domicilio: otra joven asesinada y el Atlántico suma más mujeres víctimas del sicariato

Mientras tanto, vecinos del sector intentan volver a la rutina bajo una sensación incómoda: la violencia ya no espera en las esquinas, ahora entra a las viviendas.


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