
Tenía 14 años el joven decapitado tras el crimen de niña en Mingueo; hay recompensa de $50 millones
Las autoridades de La Guajira confirmaron que el joven ejecutado por al menos tres hombres tras ser señalado como el presunto asesino de la niña Shelsy Navarro era un adolescente venezolano de 14 años. Su muerte, grabada en videos que hoy son material judicial, profundiza el horror alrededor de un caso que tiene conmocionado al país.
Mingueo sigue bajo un silencio espeso desde que se conoció el crimen de la niña de 3 años. Ahora la conmoción es mucho mayor al confirmarse que el hombre —o lo que el pueblo creyó que era un hombre— linchado y decapitado en un paraje del corregimiento no tenía más que 14 años. Un menor, oriundo de Venezuela, que terminó convertido en el blanco de una furia colectiva desbordada tras el asesinato de la niña de 3 años, Shelsy Navarro.
La revelación la hizo el secretario de Gobierno de La Guajira, Misael Velásquez. Con el rostro endurecido por la gravedad del caso, lamentó públicamente lo ocurrido y advirtió que “toda la institucionalidad está volcada” en esclarecer tanto el homicidio de la menor como la violenta ejecución que le siguió.
Rechazó de manera enfática la justicia por mano propia, pero la realidad ya estaba consumada.
Un adolescente señalado, un pueblo cegado por la rabia
Los hechos se precipitaron pocas horas después del hallazgo del cuerpo de Shelsy, encontrado dentro de un saco de fique en una vivienda cercana a la suya. La indignación hizo estallar a Mingueo, que salió a buscar al presunto responsable y terminó atrapando al menor que, según la comunidad, vivía en la casa donde apareció la niña.
Los videos que circularon en redes sociales —ahora bajo cadena de custodia— muestran a un joven aterrado, con las manos amarradas, balbuceando que él no había cometido el crimen. “Por favor, no me hagan daño”, se le escucha suplicar antes de que sus captores lo mutilaran y decapitaran.
También se oye reconocer que su compañero no fue. Aseguraba que si le perdonaban la vida diría la verdad de lo que pasó, pero tal parece que nunca habló.
La Policía luego confirmaría que el linchado tenía apenas 14 años y que presentaba signos claros de drogadicción. Su corta edad terminó de exacerbar la conmoción regional.
Una segunda tragedia
Misael Velásquez aseguró que el caso es una prioridad absoluta para el gobierno departamental. Se ofrecieron 50 millones de pesos de recompensa por información que esclarezca las causas del crimen de la niña y determine si realmente actuó una sola persona o si hubo varios responsables.
Pero también deberán esclarecerse las responsabilidades por la ejecución del menor. “Los videos de su muerte hacen parte del proceso de investigación”, confirmó el funcionario.
Mientras tanto, la familia de Shelsy recibirá acompañamiento psicosocial. Son ellos quienes cargan el dolor primario: el asesinato de la pequeña, cuyo caso todavía genera interrogantes clínicos y judiciales.
Un corregimiento dividido entre el dolor y el remordimiento
Mingueo está quebrado. Primero por el asesinato de una niña de 3 años; luego, por el linchamiento atroz de quien terminó siendo un menor.
En menos de 24 horas, dos vidas se apagaron en medio de una vorágine de miedo, rabia y desinformación.
La comunidad exige justicia. Ahora la institucionalidad intenta restablecer el orden y reconstruir la verdad en medio de un escenario donde las emociones superaron a la ley.
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La tragedia de Shelsy Navarro abrió una herida profunda. La muerte del adolescente señalado como su asesino, una herida aún más compleja. Y mientras todo un país observa con estupor, en Mingueo apenas empieza la tarea de enfrentar lo ocurrido.
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