“Tenemos hijos y no nos pagan”: estalla protesta en Tierra Santa por salarios atrasados y aportes desaparecidos


Trabajadores del almacén Tierra Santa, intervenido por la SAE en Santa Marta, salieron a las puertas del establecimiento para exigir el pago de hasta tres quincenas atrasadas, además de aportes a salud, pensión, ARL y otras obligaciones laborales que aseguran llevan meses sin cumplirse.

La paciencia se acabó frente a las vitrinas de Tierra Santa. Lo que durante semanas fue una cadena de promesas incumplidas terminó convirtiéndose en una protesta abierta en pleno centro de Santa Marta.

Con pancartas en las manos y cuentas acumulándose en sus hogares, trabajadores del almacén decidieron plantarse frente al establecimiento ubicado sobre la avenida del Ferrocarril para exigir algo que consideran básico: que les paguen el salario que ya trabajaron.

La consigna fue la misma durante toda la jornada.

“¡Que nos paguen, que nos paguen!”

Detrás de ese grito hay empleados que aseguran llevar hasta tres quincenas sin recibir dinero mientras continúan enfrentando arriendos, alimentación, servicios públicos y las necesidades de sus familias.

Trabajando sin salario

La escena llamó la atención de comerciantes y transeúntes que pasaban por el sector.
Cajeras, asesores comerciales, bodegueros y otros trabajadores permanecieron frente al local denunciando una situación que, según afirman, se volvió insostenible.

Algunos aseguran que las deudas ya superan los salarios y alcanzan otros compromisos laborales como vacaciones, aportes a salud, pensión, ARL y beneficios relacionados con Cajamag.

Necesitamos nuestro dinero, tenemos hijos, arriendo y responsabilidades”, expresó una de las trabajadoras durante la manifestación.

Para muchos de ellos el problema dejó de ser únicamente laboral. Ahora también afecta la estabilidad de sus hogares.

Reuniones, promesas y silencio

Los empleados aseguran que la protesta llegó después de múltiples intentos por encontrar una solución dialogada.

Según relataron, sostuvieron reuniones con Iván Calderón, quien actúa como representante legal y depositario del establecimiento dentro del proceso de intervención, así como con Dayana Hernández, identificada como directora nacional de la cadena.

En esos encuentros, afirman, se plantearon compromisos para normalizar los pagos.

Sin embargo, los trabajadores sostienen que los acuerdos jamás se materializaron.

Las fechas prometidas pasaron, las obligaciones siguieron acumulándose y las respuestas dejaron de llegar.

«Ya hubo reuniones, ya hubo compromisos, pero no nos cumplen nada”, manifestó una de las empleadas durante la protesta.

La incertidumbre de un almacén intervenido

La situación se desarrolla además en medio de la intervención que adelanta la Sociedad de Activos Especiales (SAE) sobre el establecimiento.

Esa condición ha generado aún más dudas entre los trabajadores, quienes afirman que nadie les explica claramente quién debe responder por las obligaciones pendientes.

Mientras tanto, observan cómo la actividad comercial continúa desarrollándose.

“Nos dicen que no hay plata, pero los almacenes siguen funcionando”, denunció uno de los manifestantes.

Ese argumento es precisamente uno de los que más indignación genera entre quienes llevan años vinculados a la empresa.

Algunos afirman haber dedicado más de una década de trabajo a la cadena y hoy sienten que fueron abandonados a su suerte.

“Solo queremos que nos paguen”

La protesta también abrió interrogantes sobre la situación de empleados en otros puntos de operación de Tierra Santa.

Según los manifestantes, trabajadores de sedes como la ubicada en Olímpica Récord enfrentarían dificultades similares relacionadas con salarios y prestaciones.

Por ahora, los empleados aseguran que agotaron los canales institucionales disponibles, incluyendo acercamientos ante el Ministerio de Trabajo.

Sin embargo, sostienen que las soluciones siguen sin aparecer.

Por eso decidieron trasladar su reclamo a la calle.

Frente a la fachada del almacén, el mensaje quedó escrito en pancartas, repetido en consignas y sostenido durante toda la jornada.

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No están pidiendo favores.

Están exigiendo el pago de un dinero que aseguran ya se ganaron trabajando.


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