Soldado pidió permiso para visitar a su mamá en Fundación y lo mataron a tiros mientras cenaban en un asadero


El militar de 24 años, fue asesinado a balazos por sicarios que llegaron en moto mientras compartía con  su madre en un asadero de pollo del municipio de Fundación, Magdalena. Murió desangrado en sus brazos, minutos después de haberla invitado a compartir una comida durante un permiso del Ejército.

Cristóbal Castillo no estaba patrullando ni en combate. Estaba sentado cenando con su mamá en un asadero de pollos del municipio de Fundación. Había pedido permiso en el Ejército para verla, para estar con ella, para compartir unas horas. La invitó a comer. Se sentaron tranquilos. No sospechaban nada. Ese fue su error.

Dos hombres llegaron en moto. Uno se bajó. Sacó el arma. Disparó sin advertir, sin mediar palabra y sin piedad. Los tiros fueron directos contra el cuerpo del joven soldado. No fue un disparo. Fueron varios. Los necesarios para matarlo.

Cristóbal cayó al piso del asadero. Su mamá, Cindy, gritó. Corrió hacia él. Lo sostuvo como pudo mientras la sangre le corría por el cuerpo. Le hablaba. Le pedía que no se fuera. Pero los sicarios ya se habían asegurado de que no se levantara más.

Testigos relataron que fueron segundos de terror absoluto. La gente se lanzó al suelo. Nadie pudo hacer nada. Los atacantes dispararon hasta confirmar la muerte y huyeron como llegaron: en moto, impunes.

El joven soldado murió en el lugar. Murió de permiso. Murió fuera del servicio. Murió frente a su madre, que minutos antes estaba feliz de reencontrarse con su hijo después de días sin verlo. La cena terminó convertida en una escena de horror.

Cristóbal Castillo tenía 24 años. Era magdalenense. Vestía el uniforme del Ejército, pero esa noche no llevaba armas ni chaleco. Llevaba una madre al frente y un plato de comida en la mesa.

Las autoridades iniciaron las investigaciones para esclarecer este homicidio sicarial ocurrido en el casco urbano de Fundación. Mientras tanto, una madre quedó con la imagen de su hijo muriendo entre sus brazos y un municipio suma otro crimen que no tuvo advertencia, ni explicación, ni misericordia.


¿Quieres pautar

con nosotros?