
Se va la Clínica de la Mujer: termina un nombre que vio nacer generaciones de samarios
La histórica Clínica de la Mujer dejó oficialmente su razón social el 26 de febrero. Aunque el servicio médico continúa, el cambio marca el cierre simbólico de una institución que durante décadas acompañó miles de nacimientos y quedó grabada en la memoria de Santa Marta.
La Clínica de la Mujer ya no existe. Al menos, no como nombre. Desde el jueves 26 de febrero, el emblemático centro asistencial de la avenida Santa Rita cambió oficialmente su razón social, poniendo fin a una marca que durante décadas fue sinónimo de partos, primeras lágrimas y comienzos de vida para miles de familias samarias.
Las puertas siguen abiertas. Los médicos siguen trabajando. Los bebés siguen naciendo. Pero algo cambió definitivamente: el nombre que acompañó a varias generaciones desapareció. Y eso, para muchos, pesa más de lo que parece.
El final de una era
Durante años, decir “nació en la Clínica de la Mujer” era suficiente para ubicar una historia familiar. Era el lugar al que llegaban madres primerizas, abuelas nerviosas y padres caminando de un lado a otro esperando escuchar el primer llanto.
Allí comenzaron miles de vidas.
La institución se convirtió en un referente de la atención materna y neonatal en Santa Marta, no solo por sus servicios médicos, sino por la confianza que construyó con el tiempo. Fue escenario de madrugadas largas, emergencias, alegrías y despedidas que quedaron marcadas en la memoria colectiva de la ciudad.
Hoy ese nombre deja de existir oficialmente.
El cambio, según se informó, corresponde únicamente a la razón social. El equipo humano en gran parte permanecerá y la atención continúa sin interrupciones. Sin embargo, para la ciudadanía el impacto va más allá de lo administrativo.
Porque no se trata solo de un registro legal. Se trata de un símbolo.
Una clínica llena de historias
Generaciones completas pasaron por sus salas. Hermanos nacidos en el mismo quirófano años después. Madres que regresaron convertidas en abuelas. Familias enteras que asociaron ese edificio con el inicio de sus historias personales.
Por eso, tras conocerse la noticia, las redes sociales se llenaron de mensajes que no hablaban de trámites ni razones jurídicas, sino de recuerdos.
Ex trabajadores y pacientes coincidieron en una misma idea: el nombre desaparece, pero la gente que construyó su reputación sigue allí.
“Ese nombre sonaba a confianza”, escribió uno de sus colaboradores, reflejando la sensación generalizada de nostalgia que dejó el anuncio.
Lo que cambia y lo que permanece
La institución continúa prestando servicios maternos y neonatales con normalidad. No hay cierre ni suspensión de atención. Médicos, enfermeras y especialistas siguen atendiendo bajo una nueva denominación empresarial.
Pero en ciudades como Santa Marta, donde los lugares terminan siendo parte de la identidad colectiva, los cambios administrativos también marcan despedidas emocionales.
Porque durante décadas, la Clínica de la Mujer no fue solo un centro de salud, fue el lugar donde comenzó la vida de miles de samarios.
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