Se atrasó con la cuota que le exigían de extorsión y lo mataron; el violento crimen de humilde vendedor de frutas en Barranquilla


El vendedor informal de 43 años, fue asesinado a tiros en su puesto de trabajo en el barrio San Roque. Su familia asegura que lo venían extorsionando y que el retraso en el pago habría sido la sentencia. Las autoridades investigan el caso en una zona bajo influencia de ‘Los Costeños’.

Teddy Alberto Bocanegra Cantillo llegó como cada día a su puesto de frutas en la carrera 36 con calle 38, en el barrio San Roque de Barranquilla. Minutos después, dos hombres en motocicleta se detuvieron frente a él. Uno descendió, sacó un arma y disparó repetidamente.

El comerciante quedó tendido sobre el asfalto, en el mismo lugar donde levantaba el sustento de su familia. Vecinos y transeúntes corrieron a auxiliarlo. Fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, pero murió pocos minutos después.

La deuda que se paga con la vida

En su casa, el dolor tiene una explicación que estremece.

Entre lágrimas, sus familiares aseguran que Teddy estaba siendo víctima de extorsión. Como otros vendedores del sector, debía pagar cuotas periódicas a un grupo delincuencial. Las ventas habían bajado y el dinero no alcanzó.

El retraso, dicen, fue suficiente.

Versiones recogidas en la zona apuntan a que el cobro de la llamada “vacuna” estaría detrás del crimen. El nombre de la estructura ‘Los Costeños’ aparece en medio del miedo que hoy domina a quienes trabajan en las calles.

Sin antecedentes, sin enemigos

Las autoridades confirmaron que Bocanegra Cantillo no registraba anotaciones judiciales en el Sistema Penal Oral Acusatorio.

Era un trabajador informal. Un hombre conocido en el sector por su rutina diaria y su lucha constante por sostener a su familia.

Su asesinato rompe con cualquier intento de justificar la violencia bajo disputas criminales. Aquí, la víctima no estaba en guerra. Estaba vendiendo frutas.

Una zona sitiada por la extorsión

El crimen ocurrió en un punto concurrido de Barranquilla donde, según investigaciones preliminares, tendría presencia el grupo delincuencial ‘Los Costeños’.

La Policía Metropolitana adelanta la revisión de cámaras de seguridad, recolección de testimonios y análisis de información para esclarecer los móviles y dar con los responsables.

Aunque no hay una hipótesis oficial, la línea de la extorsión gana fuerza en medio de denuncias reiteradas de comerciantes informales que aseguran estar siendo obligados a pagar para poder trabajar.

La muerte de Teddy no es un hecho aislado. Es un síntoma.

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En distintos sectores de Barranquilla, vendedores informales enfrentan una presión constante: pagar o exponerse. La calle, que debería ser espacio de trabajo, se ha convertido en un territorio vigilado por estructuras ilegales.

Esta vez, la víctima fue un frutero.


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