
Santa Marta salió a la calle por el salario: multitud marchó para defender un mínimo de $2 millones
Trabajadores y ciudadanos protagonizaron una amplia marcha en el centro histórico para exigir que el salario mínimo vital no retroceda y respaldar la propuesta impulsada por el presidente Gustavo Petro. La movilización convirtió las principales vías de la ciudad en un escenario de presión social y respaldo político.
Santa Marta marchó con rabia contenida, con pancartas levantadas y con una consigna clara: el salario mínimo no puede seguir siendo insuficiente para sobrevivir.
Este jueves, una multitud comenzó a concentrarse en distintos puntos del centro de la ciudad hasta convertir las principales calles en una amplia caravana que exigía un ingreso digno para los trabajadores colombianos. La movilización tuvo un objetivo puntual: defender el salario mínimo vital decretado por el presidente Gustavo Petro y pedir que en 2026 no sea inferior a los dos millones de pesos.
Se trató de una demostración masiva de respaldo social que paralizó por momentos la dinámica habitual del centro samario.
La calle como escenario de presión
Con banderas, megáfonos y carteles improvisados, trabajadores formales e informales, estudiantes y ciudadanos caminaron bajo el sol repitiendo consignas en defensa del ingreso laboral.

“Exigimos un salario mínimo justo”, se leía en varias pancartas sostenidas por manifestantes que denunciaban el aumento constante del costo de vida, el precio de los alimentos y los servicios públicos.
Los asistentes insistieron en que el salario mínimo actual sigue siendo insuficiente frente a la realidad económica del país. Para muchos, la propuesta de mantenerlo en dos millones de pesos representa más que una cifra: es la posibilidad de cubrir necesidades básicas sin endeudarse.
La movilización avanzó entre gritos, aplausos y cánticos que mezclaban reclamos laborales con respaldo político al Gobierno nacional.
Durante la jornada, los manifestantes no solo defendieron el aumento salarial, sino que también ratificaron públicamente su apoyo al presidente Gustavo Petro, a quien consideran el impulsor de una política orientada —según dijeron— a dignificar las condiciones laborales de los colombianos.
Entre los asistentes predominó un mensaje común: el salario mínimo debe garantizar una vida digna y no limitarse a cubrir apenas la subsistencia.

Los participantes insistieron en que reducir o frenar el incremento salarial significaría un retroceso social para millones de trabajadores que dependen exclusivamente de ese ingreso.
En Santa Marta, ciudad marcada por la informalidad laboral y los ingresos inestables, la exigencia adquiere un peso mayor. Muchos trabajadores dependen del salario mínimo o incluso de ingresos inferiores, lo que convierte cualquier decisión económica nacional en un asunto directo de supervivencia cotidiana.
Por eso, la movilización no solo fue una manifestación política, sino también una expresión de angustia económica acumulada.

Al finalizar el recorrido, los manifestantes reiteraron su exigencia: mantener y fortalecer el salario mínimo vital, garantizando que en 2026 alcance los dos millones de pesos como base para mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
