Santa Marta no aprende: más de 1.300 multas en 40 días evidencian que la imprudencia y la falta de cultura vial dominan las calles


Las autoridades intentan imponer orden con operativos masivos, pero las cifras revelan una realidad preocupante: imprudencia constante, accidentes con víctimas y una ciudad donde las normas de tránsito siguen siendo ignoradas.

Santa Marta sigue manejando como si la vida no importara. En apenas 40 días del año, las autoridades han impuesto más de 1.300 comparendos por infracciones de tránsito, una cifra que no solo refleja desorden vial, sino una verdad incómoda: en la ciudad la cultura vial prácticamente no existe.

Mientras los operativos aumentan y las multas se multiplican, los accidentes continúan dejando heridos y muertos en las calles, confirmando que las sanciones aún no logran frenar la imprudencia cotidiana.

Multas que no cambian comportamientos

La Secretaría de Movilidad reportó que los controles se han intensificado en distintos sectores del distrito por orientación del alcalde Carlos Pinedo Cuello, buscando ordenar el tránsito y reducir riesgos. Sin embargo, los resultados muestran que el problema va más allá de la vigilancia.

Las infracciones más repetidas parecen calcadas día tras día: Mal parqueo, vehículos sin revisión tecnomecánica, placas tapadas, incumplimiento del pico y placa, conducción sin licencia y documentación vencida.

Cada comparendo representa una falta individual, pero juntos dibujan un fenómeno colectivo: el irrespeto sistemático por las normas.

Las autoridades advierten que estas conductas no solo afectan la movilidad, sino que elevan directamente el riesgo de siniestros viales.

Las cifras que duelen

El balance de accidentalidad confirma que el problema no es menor.

Solo durante enero hubo 23 siniestros viales que dejaron personas lesionadas. Igualmente, ocho personas murieron en accidentes dentro del casco urbano.

Detrás de cada número hay familias afectadas y tragedias que, en muchos casos, pudieron evitarse.
La estadística golpea porque evidencia una contradicción permanente: mientras aumentan los controles, la irresponsabilidad sigue ganando terreno en las calles.

Autoridades contra la imprudencia

El alcalde Carlos Pinedo Cuello fue directo al referirse a los resultados.

“Más de 1.300 comparendos en apenas 40 días no son un buen indicador. Estas cifras nos obligan a insistir en el respeto por las normas de tránsito como una forma de cuidar la vida”, afirmó.

Desde la Secretaría de Movilidad, el titular Fidel Castro Tapia insistió en que los operativos no buscan recaudar dinero, sino prevenir tragedias.

“Cumplir las normas salva vidas. Queremos que cada ciudadano llegue con vida a su destino”, señaló.

Aun así, el reto sigue siendo enorme: cambiar hábitos profundamente arraigados en la forma de conducir y ocupar el espacio público.

Una ciudad que normalizó el desorden

En Santa Marta, el caos vial dejó de ser excepción para convertirse en rutina. Motocicletas zigzagueando entre carros, vehículos estacionados donde no deben y conductores que ignoran señales hacen parte del paisaje diario.

La multa llega después. El accidente, muchas veces antes.

Las autoridades anuncian que continuarán los operativos, campañas pedagógicas y estrategias de sensibilización, pero el verdadero cambio —advierten— depende de los ciudadanos.

Porque ninguna cantidad de comparendos será suficiente si la conciencia vial sigue ausente.

Las cifras no mienten: Santa Marta no enfrenta solo un problema de tránsito, sino de comportamiento colectivo.

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Mientras las normas sigan viéndose como opcionales, las multas seguirán creciendo y las calles continuarán cobrando vidas.


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