Santa Marta bajo emergencia: 92 milímetros de lluvia en 24 horas desatan alerta roja


El frente frío que golpea al Caribe dejó lluvias intensas en la capital del Magdalena, con ríos en alerta roja, restricciones marítimas y un Puesto de Mando Unificado en sesión permanente. El Gobierno de Carlos Pinedo desplegó monitoreo en todos los frentes para evitar tragedias como las del pasado.

Santa Marta amaneció empapada y en vilo. En solo 24 horas cayeron 92 milímetros de lluvia sobre el casco urbano y hasta 150 milímetros en Buritaca, un golpe de agua suficiente para encender todas las alarmas. Ríos crecidos, quebradas crecidas y un mar embravecido obligaron al Distrito a pasar de la prevención a la reacción.

Por orden del alcalde Carlos Pinedo Cuello, la Oficina para la Gestión del Riesgo y Cambio Climático (Ogricc) instaló una mesa técnica de emergencia para medir daños, anticipar desastres y coordinar a los organismos de socorro. Nadie quiere repetir las imágenes de calles convertidas en ríos y familias atrapadas por crecientes súbitas.

Cifras que asustan

El reporte del Ideam fue el primer campanazo: entre las 7:00 a. m. del domingo y las 7:00 a. m. del lunes se registraron 301 milímetros de precipitación en el Distrito. De ellos, 92 milímetros cayeron en el perímetro urbano, 59 en Minca y 150 en Buritaca.

Aunque las autoridades califican la intensidad como “moderada” frente a los 155 milímetros que cayeron en apenas tres horas en agosto de 2025, el volumen acumulado bastó para tensionar los sistemas de drenaje y reactivar viejos puntos críticos.

“Hasta la mañana de este lunes se han presentado precipitaciones sobre los 92 milímetros, una cifra moderada si se compara con la fuerte lluvia del año anterior”, explicó Darío Linero, jefe de la Ogricc, mientras revisaba reportes de barrios inundados y vías colapsadas.

Ríos bajo amenaza

El Ideam elevó la alerta a rojo por crecientes súbitas y deslizamientos en las cuencas de los ríos Gaira, Manzanares, Piedras, Guachaca, Mendihuaca, Buritaca y Don Diego, además de la quebrada La Tigrera.

Son las mismas arterias que en otras temporadas se han llevado casas, puentes y cultivos.

El temor no es exagerado. En la zona rural los caudales subieron con violencia y los equipos de gestión del riesgo intensificaron el patrullaje para evacuar a tiempo si el agua decide salirse de madre.

Mar cerrado y ciudad a media marcha

El peligro no solo viene de la Sierra. La Dimar y la Capitanía de Puerto reportaron oleaje de fondo y condiciones meteomarinas adversas, por lo que desde el 2 de febrero quedó prohibida la navegación de embarcaciones menores y los deportes náuticos.

El turismo, principal motor económico, volvió a sentir el golpe: playas con bandera roja, lancheros varados y visitantes obligados a mirar el mar desde lejos.

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Gobierno en modo emergencia

El Puesto de Mando Unificado permanece en sesión permanente. Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja y Policía revisan sector por sector para levantar un diagnóstico real de afectaciones. El mensaje oficial es uno: no bajar la guardia.

La Alcaldía pidió a la ciudadanía alejarse de ríos y quebradas, no cruzar corrientes, asegurar techos y reportar cualquier novedad. Las próximas horas serán decisivas.


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