
Santa Marta aun si recuperarse podría enfrentar nuevas emergencias en las próximas horas por paso de otro frente frío
Santa Marta aún limpia el barro del último aguacero y ya le anuncian otro golpe. Las autoridades advierten que un nuevo frente frío podría repetir —o empeorar— la tragedia del fin de semana pasado. En los barrios y veredas la gente no duerme: temen que el agua regrese a terminar lo que dejó a medias.
Santa Marta no se ha levantado y ya le anuncian más lluvias. La ciudad sigue contando daños y el pronóstico le anuncia más. Las 36 horas de lluvias del último frente frío dejaron casas destruidas, ríos desbordados y familias desplazadas. Ahora los informes del Ideam, la Dimar y la UNGRD advierten que entre el 6 y el 9 de febrero podría entrar un fenómeno similar. La gente siente que no le dieron tregua.
Desde la Alcaldía el mensaje fue claro: no bajar la guardia. La administración activó planes de prevención y declaró alertas por deslizamientos, crecientes súbitas y mar agitado. En los cerros y en las riberas de los ríos el riesgo es rojo; en otros puntos es naranja. Para muchas comunidades eso se traduce en una sola palabra: miedo y tensión.
Los ríos Manzanares, Piedras, Guachaca, Mendihuaca y Buritaca están bajo vigilancia máxima. Don Diego y Ancho en alerta naranja. En la zona costera el oleaje y los vientos pueden complicar más la situación. El agua todavía no ha terminado de bajar y ya se habla de otra crecida.

Las autoridades recuerdan lo que pasó hace pocos días: barrios inundados, veredas incomunicadas, 87 personas durmiendo en albergues y cientos intentando salvar lo poco que les quedó. Ese escenario podría repetirse. Peor aún, podría ser más duro.
La Oficina de Gestión del Riesgo ordenó fase de alistamiento institucional. Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja y Policía están en modo de espera. Se pidió a la comunidad reforzar techos, no arrojar basuras a las quebradas y evacuar ante cualquier señal de deslizamiento. Son recomendaciones que suenan simples, pero que en los barrios altos significan abandonar la casa otra vez.
El temor se siente sobre todo de noche. Las crecientes súbitas llegan sin aviso y los deslizamientos no dan tiempo de correr. En sectores de ladera la gente vigila el suelo, mira las paredes. Nadie quiere volver a ver el agua entrando por la puerta.

La administración asegura que habrá monitoreo permanente y que las líneas de emergencia están activas: Bomberos, CRUE, Essmar, Armada, Air-e. Pero en la calle la sensación es distinta. Muchos sienten que apenas están saliendo del primer golpe y ya les anuncian el segundo.
Santa Marta no se ha recuperado. Todavía huele a humedad y a miedo. Y el cielo, otra vez, amenaza con abrirse.
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