
Sancionaron con siete años a menor que contrató sicarios para matar a su abuela y a su tía
Meses atrás, un ataque armado en un restaurante de Envigado terminó con la vida de las hermanas María Victoria Correa Ramírez y María Norelia Correa, y dejó a otra familiar de 73 años herida. Lo que se creyó un acto más del sicariato local resultó ser algo mucho más perturbador: el crimen fue ordenado desde el corazón mismo de la familia.
El ataque del 28 de marzo en un restaurante de Envigado, Antioquia, ya había estremecido a la comunidad por su violencia y precisión: dos sicarios entraron al local y, sin dar oportunidad de reacción, dispararon contra la profesora y periodista María Victoria Correa Ramírez y su hermana María Norelia Correa, dejándolas sin vida. Una mujer de 73 años, también familiar, quedó herida en medio del pánico.
En ese momento, todo sugería un crimen calculado por estructuras criminales, una tragedia más atribuida a la violencia que ha golpeado la región durante años.
Nadie imaginaba —porque parecía sencillamente impensable— que el horror se había gestado dentro de la propia familia. Con el avance de las pesquisas, la Fiscalía encontró un rumbo que desconcertó incluso a los investigadores más experimentados: el autor intelectual del doble homicidio era el nieto de una de las víctimas y sobrino de la otra, un adolescente que, según las pruebas, buscaba apoderarse del patrimonio económico que manejaba su madre.

Lo que reveló la investigación fue una trama que aún cuesta procesar. El menor no solo habría concebido la idea de deshacerse de las mujeres que lo criaron y acompañaron toda su vida: también coordinó, financió y estructuró cada parte del plan. A través de una tercera persona, contrató a los sicarios y definió los pasos para ejecutar el crimen en cuestión de segundos. La frialdad, el cálculo y la determinación que desprende ese actuar han dejado atónitos a los funcionarios del caso, que describen un nivel de planeación difícil de creer en alguien tan joven.
El adolescente fue aprehendido el 22 de octubre durante un operativo del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y la Policía Nacional en una finca del corregimiento Llanogrande, en Rionegro. Un juzgado dispuso que deberá cumplir 7 años de privación de la libertad en un centro especializado por homicidio agravado y tentativa de homicidio agravado.
Los tres hombres que ejecutaron el ataque —Juan Camilo Carvajal Burbano, alias Gafas; Deiby Yulián Posso Pretel, alias Cali; y Yuván Daniel Arenas Gómez, alias El Mello— fueron condenados mediante preacuerdo a 17 años y 6 meses de prisión.
El caso, que comenzó como un ataque armado, terminó destapando una de las historias más perturbadoras aún: un nieto que decidió acabar con su propia sangre para quedarse con una herencia.
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