
Salieron a trabajar y aparecieron muertos: el brutal asesinato de tres cobradiarios de una misma familia que hoy no tiene explicación
Los cuerpos de tres cobradiarios reportados como desaparecidos fueron hallados en distintos puntos del departamento de Córdoba. Del cuarto aun no se tiene información de su paradero. Las víctimas, que tenían lazos familiares y de amistad, fueron asesinadas con extrema violencia. Las autoridades investigan qué ocurrió y quién está detrás del crimen múltiple que mantiene en shock a Sincelejo.
Cuatro hombres salieron a trabajar como cualquier otro día y desaparecieron sin dejar rastros. Días más tarde, tres de ellos fueron encontrados muertos, abandonados en diferentes zonas rurales, cerrando de la forma más cruel una búsqueda que durante días mantuvo en vilo a Sincelejo.
Las autoridades confirmaron el hallazgo de los cuerpos en distintos puntos del departamento, entre ellos la vía Guáimí–San Antonio y zona rural de San Andrés de Sotavento, lugares apartados donde comenzaron a aparecer las primeras respuestas, pero también nuevas preguntas.
Las víctimas fueron identificadas como Camilo, Jhonatan Villegas Ramírez y Cristian Esteban Bohórquez, mientras que David Anaya Guevara aún sigue desparecido.
Cuatro nombres que ahora forman parte de un mismo expediente judicial.
Familia, trabajo y una misma tragedia
Dos eran hermanos. Otro era primo. El cuarto, un amigo cercano. No solo compartían el oficio de cobradiarios; compartían vínculos personales que hoy hacen más profunda la tragedia.
Su rutina era conocida: recorrer barrios, tocar puertas, cobrar cuotas pendientes. Un trabajo cotidiano que repetían a diario y que jamás había representado una señal de peligro inminente.
Ese día todo cambió, dejaron de responder los teléfonos. Los mensajes quedaron en visto. Las horas comenzaron a pesar más de lo normal y la preocupación empezó a instalarse en cada hogar donde los esperaban.
Primero fue incertidumbre. Luego angustia. Finalmente, la confirmación más dura: tres de ellos no estaban con vida.
La búsqueda que terminó en luto
Ante la falta de respuestas, las familias iniciaron la búsqueda por su cuenta. Recorrieron hospitales, estaciones de Policía y barrios donde solían trabajar. Publicaron fotografías en redes sociales, compartieron mensajes y pidieron ayuda esperando una pista que los devolviera a casa.
Pero la esperanza empezó a romperse con cada hallazgo.
Un cuerpo apareció primero. Luego otro. Después otro más.
Cada llamada oficial fue un golpe seco. Cada ubicación confirmada se convirtió en una herida abierta.
Los tres habían sido asesinados.
Un crimen sin explicación clara
Hasta ahora, las autoridades no han establecido una línea Salieron a trabajar y aparecieron muertos: el brutal asesinato de cuatro cobradiarios de una misma familia que hoy no tiene explicación de investigación. Equipos judiciales adelantan recolección de pruebas, entrevistas y análisis de evidencia para esclarecer qué ocurrió y quién ordenó o ejecutó el crimen.
El nivel de violencia con el que fueron asesinados ha generado preocupación entre investigadores, que intentan determinar si el caso está relacionado con disputas criminales, retaliaciones o dinámicas ilegales asociadas al oficio que desempeñaban.
Por ahora, no hay capturas ni responsables identificados públicamente.
Tres ausencias definitivas
Sincelejo siguió el caso paso a paso. Lo que comenzó como una desaparición colectiva terminó convertido en duelo colectivo.
No eran cifras ni estadísticas de violencia. Eran padres, hijos, trabajadores que salieron con la promesa de regresar al final del día y nunca volvieron.
Hoy quedan cuatro familias enfrentando la misma pregunta que aún no tiene respuesta:¿Qué pasó con ellos y por qué los mataron?
La investigación continúa.
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