
Revelan libreta con detalles de la nómina que sirve al Bendito Menor: $1,5 millones ganan miembros de su red urbana
Una libreta incautada al jefe financiero de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra reveló alias, salarios y comisiones de la red urbana en La Guajira. Mientras el cerco se cierra sobre Naín Pérez Toncel, las autoridades desnudan cómo se pagaba la guerra en las calles.
Servirle al Bendito Menor tiene un precio: un millón quinientos mil pesos mensuales y un extra por cada misión cumplida. Así estaba escrito, con lapicero, en una libreta que hoy es la radiografía de una estructura armada que durante años ha cobrado vidas en La Guajira.
La captura de Javier Ipuana Narváez, alias Ware, hombre de confianza de Naín Andrés Pérez Toncel, permitió acceder a información importante de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra. No cayó cualquier soldado: cayó el tesorero, el que sabía cuánto costaba disparar, vigilar, extorsionar y callar.
Dentro de los allanamientos, el Gaula Militar y el CTI encontraron más que armas y celulares. Apareció un documento que parecía una simple lista, pero que en realidad era la contabilidad del horror: alias, fechas y pagos para la red urbana que operaba en Riohacha y otros municipios.
Allí estaban los nombres de guerra: Wiffi, Luis Burra, Box, Gordo Locura, entre otros. Hombres sin rostro público, pero con sueldo fijo. Un millón y medio por pertenecer al frente urbano; comisiones adicionales si los resultados complacían al jefe. La violencia convertida en nómina.
Los investigadores entendieron que no se trataba de delincuencia improvisada. Era una empresa criminal con escalafón, con reglas y con incentivos. El documento detallaba giros, encargos y movimientos que explican cómo la organización del Bendito Menor logró sostenerse aun cuando su cabecilla figuraba, paradójicamente, en listados de delegados de paz del Gobierno Nacional.

Los agentes en días pasados llegaron incluso a allanar la casa de la madre del cabecilla Nain Pérez, una señal de que el cerco ya es personal.
En los teléfonos incautados aparecieron fotografías de Ware posando con fusiles, uniformes y registros de víctimas. Imágenes que él mismo guardaba como trofeos y que ahora son pruebas de cargo. La Fiscalía sostiene que el material confirma su papel como administrador de recursos, logística y pagos de sicarios.
Cada renglón de esa libreta explica por qué la organización resistió tantos operativos. No era solo miedo: era plata. Con un salario que ni siquiera llega a lo que gana un trabajador legal, la red urbana reclutó jóvenes y sostuvo un ejército invisible.
Las autoridades aseguran que esta información permitirá nuevas capturas. Conocer quién cobraba, cuánto y por qué, es tener el mapa de la estructura. El Bendito Menor, dicen los investigadores, está desesperado: sus hombres caen, su contabilidad es descubierta y su entorno más cercano se desmorona.
Ante un juez de control de garantías serán presentadas las pruebas para enviar a Ware a prisión.
Y mientras el Bendito Menor huye, La Guajira descubre cuánto era la tarifa por generar terror.
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