Recorría el pueblo con un megáfono exigiendo vacunas: cayó alias ‘Turbo’, el hombre que convirtió el miedo en negocio


Fue capturado en flagrancia en el corregimiento de Real del Obispo, Tenerife. Las autoridades lo señalan de extorsionar a comerciantes y ganaderos en nombre del Clan del Golfo, imponiendo pagos obligados bajo amenazas directas.

En Real del Obispo, corregimiento de Tenerife, Magdalena, un hombre recorría calles y fincas anunciando con un megáfono lo que todos sabían: había que pagar. Quien no lo hiciera quedaba expuesto. Durante semanas, esa voz marcó la rutina de un pueblo sometido hasta que terminó esposado en plena vía pública.

Alias ‘Turbo’ no operaba en silencio ni se escondía. Salía a plena luz del día, megáfono en mano, lanzando mensajes que disfrazaba de “apoyo voluntario” al grupo armado. La exigencia era directa y constante.

Comerciantes, ganaderos y habitantes eran citados a reuniones donde el mensaje se repetía sin rodeos: pagar garantizaba “tranquilidad”, negarse significaba quedar en la mira.

La extorsión dejó de ser clandestina y se volvió visible. La presión se instaló en cada esquina.

Un pueblo bajo control

En Real del Obispo, trabajar empezó a tener precio. Las fincas, los negocios y hasta la cotidianidad quedaron atravesados por la amenaza.

Cada recorrido con megáfono reforzaba el control. La voz que se escuchaba en las calles no dejaba espacio a la duda. Era una advertencia constante que convirtió la zozobra en rutina.

Las víctimas sabían que no era una invitación. Era una orden.

El seguimiento y la caída

La presión se sostuvo hasta que alguien decidió hablar. La denuncia activó el seguimiento de las autoridades.

Un operativo de la SIJIN DEMAG y el GAULA Militar permitió ubicarlo y capturarlo en flagrancia en vía pública. En el procedimiento le incautaron un arma de fuego que portaba sin permiso.

Alias ‘Turbo’, identificado como Julio César Zúñiga Mogrovejo, fue señalado como presunto integrante del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), bajo órdenes de un cabecilla con injerencia en Tenerife, Pedraza y Zapayán.

Su papel estaba definido: cobrar.

La red que aún queda

Durante el operativo, su compañera sentimental logró escapar llevándose varios teléfonos celulares que podrían contener información clave sobre la red de extorsión.

La captura representa un golpe a la estructura, pero deja abierta la investigación sobre otros posibles involucrados y el alcance real de las presiones en la zona.
Tras la detención, en el corregimiento se respira un ambiente distinto. La voz que imponía miedo dejó de sonar.

Lea aquí: Policía le negó una moneda a un hombre y terminó apuñalado: el agresor fue abatido en plena calle

Las autoridades aseguran que se trata de un avance en la lucha contra la extorsión en la región. Para los habitantes, es el primer respiro después de días en los que cada anuncio por megáfono recordaba que la tranquilidad tenía precio.


¿Quieres pautar

con nosotros?