
Reconocido guacamayo muere electrocutado y Minca explotó de rabia: “llevamos años denunciando y nadie hace nada”
La muerte de un guacamayo que era símbolo del mirador de Minca reactivó una vieja denuncia de la comunidad contra las líneas eléctricas que atraviesan el corregimiento. Habitantes aseguran que tucanes, guacamayos y otras aves silvestres han muerto durante años tras chocar o posarse sobre cables de alta tensión, mientras las advertencias terminan ignoradas.
El guacamayo que durante años acompañó a visitantes y habitantes del mirador de Minca apareció muerto después de presuntamente entrar en contacto con una línea de alta tensión. Su cuerpo quedó tendido en el suelo y, con él, volvió a surgir una denuncia que la comunidad asegura haber repetido durante años sin encontrar soluciones. Esta vez el reclamo fue más fuerte.
Para muchos habitantes del corregimiento, la muerte del ave representa mucho más que la pérdida de un animal silvestre. Es la evidencia de un problema que, según afirman, sigue cobrando víctimas mientras nadie interviene de manera efectiva.
Un habitante más de Minca
El guacamayo era conocido por residentes, comerciantes y turistas que frecuentaban el mirador.
Su presencia era habitual en una de las zonas más visitadas de la Sierra Nevada. Quienes llegaban al lugar acostumbraban verlo volar libremente sobre las montañas o posarse cerca de los visitantes, convirtiéndose en una especie de anfitrión natural del sector.
Por eso su muerte golpeó especialmente a la comunidad.
Una mujer que grabó el momento de la denuncia resumió el sentimiento generalizado entre los habitantes.
“Este guacamayo era el de aquí, del mirador de Minca”, expresó mientras observaba el cuerpo sin vida del ave. Detrás de sus palabras había tristeza, pero también una profunda frustración acumulada durante años.
“Lo venimos denunciando desde hace años”
La comunidad sostiene que el caso del guacamayo está lejos de ser un simple accidente.
Según denuncian, las líneas eléctricas instaladas en diferentes puntos del corregimiento se han convertido en una amenaza permanente para las aves que sobrevuelan la zona. Tucanes, guacamayos y otras especies habrían muerto en circunstancias similares.
Los habitantes aseguran que han realizado publicaciones, denuncias y llamados públicos para advertir el riesgo, pero sienten que sus reclamos terminan archivados sin respuestas concretas.
“Muchas veces nosotros hemos peleado y hemos dicho y hemos publicado mil veces que hay un montón de líneas de alta tensión aquí en el pueblo que están matando a los tucanes, a los guacamayos”, manifestó la ciudadana.
Las denuncias, según afirman, se han vuelto repetitivas porque los accidentes también se repiten.
“Lo único que hacen es ignorarnos”
La molestia de los habitantes aumentó porque consideran que las advertencias siempre han existido.
Lo que nunca ha llegado, aseguran, son las soluciones.
Para ellos, el problema dejó de ser únicamente ambiental. Ahora también representa una muestra de abandono frente a una situación que amenaza una de las mayores riquezas de Minca: su biodiversidad.
“Lo único que hacen es ignorarlas”, reclamó la denunciante al referirse a las advertencias que han realizado durante años.
Las imágenes del guacamayo muerto se difundieron rápidamente en redes sociales y despertaron decenas de comentarios de ciudadanos que recordaron haber visto al ave en numerosas ocasiones.
Muchos coincidieron en que la tragedia era previsible.
Un santuario amenazado
Minca es uno de los principales destinos de naturaleza del Caribe colombiano. Miles de turistas llegan cada año atraídos precisamente por la posibilidad de observar aves y disfrutar de ecosistemas únicos de la Sierra Nevada.
Por eso los habitantes consideran contradictorio que sigan existiendo estructuras que, según denuncian, representan un peligro permanente para la fauna silvestre.
Tras el nuevo caso, los habitantes solicitaron la intervención de las autoridades ambientales, organizaciones defensoras de animales y entidades responsables de la protección de la fauna silvestre.
Piden investigaciones, revisiones técnicas y medidas que permitan evitar que otras aves terminen electrocutadas.
La exigencia es que la muerte del guacamayo no se convierta en otra estadística olvidada.
Porque mientras las denuncias se acumulan y los reclamos vuelven a repetirse, en Minca persiste la sensación de que la naturaleza está pagando las consecuencias de una problemática que todos conocen, pero que nadie ha resuelto.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
