
Quisieron robar a mujer en medio del festejo del Junior y la multitud los dejó casi desnudos
Fueron descubiertos por la multitud, brutalmente golpeados, despojados de su ropa y entregados a la Policía, mientras su motocicleta era incendiada.
La celebración por el título del Junior avanzaba entre pitos, banderas y celulares levantados cuando la euforia se convirtió en rabia. En plena Villa Bolivariana de Santa Marta, dos hombres creyeron que el desorden de la caravana era el escenario perfecto para robar. Lo que encontraron fue una multitud dispuesta a cazarlos.
La víctima era una mujer que grababa la caravana con su teléfono. En cuestión de segundos, los sujetos se le acercaron, le arrebataron el celular e intentaron huir mezclándose entre la gente. No alcanzaron a recorrer muchos metros. Alguien los vio. Luego fueron decenas.
El hecho ocurrió en la carrera 22 con calle 18, cerca de la cárcel Rodrigo de Bastidas. La reacción fue inmediata. La comunidad los rodeó, recuperó el teléfono y descargó su furia. Los golpes no tardaron. Puños, patadas y gritos se apoderaron del lugar.

Uno de los presuntos ladrones fue acorralado y terminó prácticamente desnudo, con la ropa arrancada en medio de la golpiza. Entre empujones y golpes en el rostro, los ciudadanos le exigían que dijera de dónde era. Con voz temblorosa respondió que era de Santa Marta, mientras alrededor gritaban sin pausa: “¡Estaba robando, estaba robando!”.
La motocicleta en la que se movilizaban fue incendiada en plena vía, como símbolo del castigo colectivo. En los videos que circulan en redes sociales se observa a los dos hombres golpeados, sometidos y bajo custodia policial, mientras algunos ciudadanos, aún alterados, gritaban “¡Suéltalo, suéltalo!”, intentando continuar la agresión.
La Policía Nacional intervino para evitar que la situación terminara en una tragedia mayor. Los dos sujetos fueron retirados del lugar, protegidos de la multitud y trasladados para su judicialización.
En la Villa Bolivariana, la celebración del Junior derivó en un episodio de justicia por mano propia, donde dos ladrones no se llevaron el botín, pero sí una golpiza y la humillación pública ante toda una ciudad.
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