
Puente militar tardará en instalarse al menos 45 días: crece la angustia en comunidades que dependen de la Troncal del Caribe
Invías confirmó que el traslado e instalación del puente militar tomará mínimo mes y medio, un plazo que prolonga el aislamiento entre dos departamentos y profundiza las pérdidas del turismo, el comercio y la carga.
La carretera que une a los departamentos de Magdalena con La Guajira seguirá partida en dos por lo menos durante los próximos 45 días y podría extenderse hasta dos meses. Ese es el tiempo mínimo que tomará trasladar, adecuar e instalar un puente militar provisional en el sector de Mendihuaca, donde el colapso de la estructura dejó incomunicados a dos departamentos que dependen de este corredor para mover su economía.
La confirmación la hizo el director del Instituto Nacional de Vías, Juan Guillermo Jiménez, quien advirtió que los plazos dependen de las condiciones técnicas del terreno y de las obras previas que deban ejecutarse antes de montar el puente metálico traído desde Tolemaida.
Aunque la Gobernación del Magdalena, encabezada por Margarita Guerra, logró en tiempo récord gestionar la solución temporal, la realidad es que la normalidad no regresará pronto.
El golpe económico ya es visible: hoteles vacíos, ventas desplomadas y transportadores obligados a dar rodeos que duplican costos.

Un puente disponible, pero lejos
El Gobierno anunció que existe un puente militar listo para ser usado, pero está a cientos de kilómetros. Su traslado requiere una operación logística que depende de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y del Ejército.
“Ya hay un puente reservado para este punto, pero hay que moverlo en camabajas y eso toma tiempo. Además, los ingenieros deben determinar qué adecuaciones necesita el sitio para poder instalarlo”, explicó Jiménez.
El funcionario fue claro en que no se trata solo de traer la estructura: “todo depende de la cimentación. Si hay que hacer pilotes u obras civiles previas, el proceso puede demorarse un poco más. No debería ser más de un mes o 45 días, pero hay imprevistos”.
La crisis ya está en la mesa de la gente
Mientras los técnicos hablan de cronogramas, en Mendihuaca la emergencia tiene rostro humano. Ana Jiménez, madre cabeza de hogar, mira su puesto de arepas casi vacío.
“El panorama es de alarma. Es un mes sin clientes, sin ingresos para el sustento. Desde la pandemia no habíamos estado tan angustiados”, dice.
Como ella, decenas de familias que vivían del flujo permanente de turistas y viajeros quedaron sin trabajo de un día para otro. Los hoteles de la zona reportan ocupación cero y los pequeños comercios apenas abren para no cerrar definitivamente.

Bananeros y transportadores, contra las cuerdas
El cierre del paso no solo golpea al turismo. Los productores de banano de La Guajira y los transportadores de carga enfrentan sobrecostos por rutas alternas que alargan recorridos y retrasan entregas.
Cada día sin puente significa más fletes, más combustible y mercancía represada. La Troncal del Caribe era el corazón logístico de la región; hoy es una herida abierta.
Una solución lenta para una emergencia inmediata
La llegada de ingenieros militares este viernes trajo esperanza, pero también la certeza de que el problema no se resolverá de la noche a la mañana. Invías, la UNGRD y el Ejército trabajan en un plan de intervención que incluye primero el puente provisional y luego el diseño de una estructura definitiva.
Jiménez lo resume así: “Tenemos la ruta clara, pero falta la carpintería: definir adecuaciones, recursos y tiempos reales”.
Para las comunidades no hay muchas opciones. Resistir dos meses sin la vía es un reto que amenaza con llevar a la quiebra a negocios familiares, hoteles y transportadores.
El río se llevó el puente; ahora el tiempo se está llevando la economía.

Magdalena y La Guajira seguirán separadas, al menos 45 días, quizás más. Y cada amanecer sin paso habilitado será una factura que nadie sabe quién pagará.
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