
Petro romantiza el robo de celulares y dice que delincuentes lo hacen “por amor”
Durante un acto oficial en el Hospital San Juan de Dios, el presidente aseguró que el hurto de celulares en Colombia no obedece al crimen ni a las drogas, sino a presiones sentimentales. Sus palabras, en las que habló de “amor”, novias y consumo, provocaron rechazo inmediato al contrastar con una realidad marcada por atracos violentos, víctimas mortales y redes criminales dedicadas al robo de dispositivos móviles.
El presidente Gustavo Petro volvió a quedar en el centro de la polémica tras romantizar el robo de celulares en Colombia, un delito que ha escalado hasta convertirse en una amenaza letal. Sus declaraciones contrastan con una realidad reciente y dolorosa: en Bogotá, un joven creador de contenido fue asesinado tras ser atacado para quitarle su teléfono de alta gama —según versiones, un iPhone 17 Pro Max—, un crimen que estremeció al país y evidenció que el hurto ya no es un hecho menor, sino una expresión de violencia extrema.
Las palabras del mandatario fueron pronunciadas durante la firma del comodato del Hospital San Juan de Dios. Lo que estaba previsto como un acto institucional terminó convertido en un escenario de confrontación política y social, luego de que el presidente expusiera una interpretación que muchos calificaron como justificante del delito.
En uno de los apartados más cuestionados de su discurso, Petro afirmó: “El robo de celulares es por amor”. Insistió en que estos hurtos no están motivados por la venta ilegal de equipos ni por el consumo de drogas.
“No se roban los celulares para venderlos ni para comprar drogas. No son adictos”, sostuvo ante un auditorio que presenció cómo sus palabras comenzaban a generar incomodidad.
Según el jefe de Estado, muchos jóvenes de sectores vulnerables delinquen por presiones emocionales y afectivas. “Los jóvenes pobres de Bogotá se roban celulares en el centro para regalárselos a las novias”, aseguró, y añadió que el consumo y las expectativas sociales empujan ese comportamiento.
“Si el novio no le lleva el último celular, entonces los echan, y un hombre sin mujer se pierde”, expresó.
Para distintos sectores, estas afirmaciones desconocen la dimensión violenta del fenómeno. En Colombia, el robo de celulares suele ejecutarse con cuchillos, armas de fuego y agresiones físicas que dejan heridos y muertos. Las víctimas no solo pierden un dispositivo, sino que quedan marcadas por el miedo o, en el peor de los casos, pierden la vida.
Petro también minimizó el impacto del hurto común frente a otros delitos de mayor escala. “No es el muchacho que por ahí se robó un celular, olvídense”, dijo, para luego dirigir sus críticas hacia la corrupción de las élites. “La banda de rateros de cuello blanco… son los mayores rateros de Colombia”, afirmó, estableciendo una comparación que avivó aún más la controversia.
Otras expresiones críticas
El discurso continuó sumando expresiones que generaron rechazo. Al referirse al embarazo adolescente, el mandatario utilizó frases que muchos consideraron ofensivas. “Se tiran a las muchachas porque las dejan embarazadas de jóvenes y se pisan”, dijo, abriendo otro flanco de críticas por el tono y el contenido de sus declaraciones.
Petro también lanzó comentarios sobre los nombres extranjeros en jóvenes colombianos, cuestionó el embarazo adolescente y criticó símbolos históricos y culturales del país. Incluso propuso cambiar el himno de Bogotá, calificándolo como “un himno realista”, y señaló a Gonzalo Jiménez de Quesada como “genocida”.
Así, un acto que debía centrarse en la recuperación del Hospital San Juan de Dios terminó opacado por un discurso que reabrió un debate profundo sobre seguridad, violencia urbana y el peso de las palabras presidenciales en un país golpeado por la inseguridad cotidiana.

Las reacciones no tardaron
La precandidata presidencial Vicky Dávila rechazó de manera frontal las declaraciones del presidente a través de sus redes sociales.
“¿A ti te robaron alguna vez el celular? Petro dice que los jóvenes que roban celulares, roban ‘por amor’, para dárselo a la novia y para que ella no los eche. Una estupidez total, una burla”, escribió en su cuenta de X.
Dávila también cuestionó el enfoque del Gobierno en materia de seguridad y aseguró que el robo de celulares responde a estructuras criminales organizadas.
“Como presidenta enfrentaré con inteligencia policial las mafias billonarias e internacionales de robo de celulares”, afirmó, recordando que, aunque no hay cifras oficiales consolidadas, se habla de al menos 200 mil celulares robados cada año en Colombia.
Las declaraciones del presidente dejaron una sensación de desconexión entre el discurso oficial y la realidad de las calles. Para miles de ciudadanos que han sido atracados, heridos o han perdido a un ser querido, el robo de celulares no es una historia de amor, sino una amenaza diaria que sigue cobrando víctimas.
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