
Petro llama “mentiroso y estafador” a De la Espriella por frenar la desalinizadora de Santa Marta
El expresidente Gustavo Petro volvió a cuestionar la decisión del presidente Abelardo De la Espriella de frenar el proyecto de plantas desalinizadoras para Santa Marta. Esta vez rechazó el argumento de una supuesta inviabilidad técnica y aseguró que cancelar la iniciativa sin tener listo un proyecto que la reemplace retrasará aún más una solución definitiva al problema del agua.
La pelea por el futuro del agua de Santa Marta volvió a enfrentar directamente a Gustavo Petro y Abelardo De la Espriella. El expresidente reaccionó nuevamente a la decisión del actual mandatario de frenar el proyecto de plantas desalinizadoras y esta vez lo hizo con dos calificativos contundentes: “Mentiroso y estafador”.
Petro cuestionó que De la Espriella haya asegurado durante su visita a Santa Marta que la iniciativa ya no era técnicamente viable. El presidente anunció el 25 de septiembre que las plantas “no van” y que su Gobierno replanteará el proyecto de abastecimiento de agua, aunque sostuvo que los recursos previstos permanecen disponibles.
“Mentiroso y estafador, el proyecto de la desalinizadora fue calificado técnicamente como viable, por eso comenzó su etapa de licitación y llegó hasta la adjudicación”, escribió Petro en sus redes sociales.
La última parte de esa afirmación abre, sin embargo, un punto que deberá aclararse. Información publicada durante la discusión del proyecto señala que ESSMAR había indicado que no existía todavía una licitación ni un contrato adjudicado para construir las plantas, sino un proceso de solicitud de ofertas no vinculantes o cotizaciones.
Petro advierte que Santa Marta tendrá que esperar más por el agua
El expresidente fue más allá de la discusión técnica. Aseguró que la decisión del nuevo Gobierno podría terminar retrasando durante años la solución que necesitan miles de habitantes de Santa Marta.
Según Petro, el proyecto estaba concebido para comenzar a entregar agua a más de 500.000 personas en 2030.
“Al suspenderlo sin reemplazarlo por otro proyecto mejor, lo que hace es aplazar el tiempo en que pueda llegar agua potable a Santa Marta, daña a la niñez, desesperanza a la vejez, castiga a toda Santa Marta sin necesidad”, señaló.
De la Espriella ha dado una versión diferente. Al anunciar su decisión aseguró que los recursos destinados a solucionar el problema permanecen disponibles y que su Gobierno buscará otra alternativa.
“Lo de las plantas desalinizadoras no va, porque eso ya técnicamente no es viable”, manifestó el presidente, quien aseguró que quiere terminar su mandato dejando resuelto el problema de abastecimiento de Santa Marta. Sin embargo, durante el anuncio no presentó cuál será el proyecto que sustituirá las desalinizadoras ni un nuevo cronograma para su ejecución.
Un proyecto de más de $786.000 millones
La controversia ocurre alrededor de una de las mayores inversiones proyectadas para solucionar la histórica falta de agua de Santa Marta.
Las plantas habían sido declaradas de importancia estratégica mediante el CONPES 4159 de septiembre de 2025, con inversiones proyectadas por $786.032 millones entre 2026 y 2030. El proceso también había estado bajo revisión después de que la Procuraduría solicitara en julio una suspensión preventiva para examinar aspectos técnicos, jurídicos, financieros y de planeación.
Incluso pocos días antes del anuncio presidencial continuaban registrándose movimientos alrededor del proyecto. El 18 de septiembre, ESSMAR confirmó que había registrado el predio La Esperanza, en Pozos Colorados, para una de las plantas proyectadas.
Ahora el Gobierno deberá definir cuál será la alternativa que reemplazará la desalación y explicar qué evaluación técnica llevó a descartar una iniciativa que había sido declarada estratégica durante la administración anterior.
Petro también habla de un megadatacenter y la reforma agraria
En su nuevo pronunciamiento, Petro aprovechó para lanzar otras críticas contra las decisiones del Gobierno de De la Espriella.
“Además, no lo cuenta la prensa, suspendió el megadatacenter de Santa Marta de propiedad pública y paralizó la reforma agraria”, afirmó.
Estas dos afirmaciones fueron presentadas por Petro en su mensaje y requieren contraste independiente sobre el alcance y estado actual de esas iniciativas.
Con este nuevo pronunciamiento, la discusión sobre la desalinizadora deja de concentrarse únicamente en si esa tecnología era la solución adecuada. La pregunta inmediata para Santa Marta es ahora qué proyecto ocupará su lugar, cuánto costará y, principalmente, cuándo comenzará a entregar el agua que la ciudad sigue esperando.
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