
Petro entrega mega hospital en la Alta Guajira y lleva servicios de salud a más de 97.000 personas
Una inversión cercana a los 45.000 millones de pesos permitió la puesta en marcha del Hospital de Nazareth, un centro asistencial que beneficiará a más de 97.000 habitantes de la Alta Guajira. La obra busca cerrar una de las brechas históricas más profundas del país: el acceso a la salud en territorio wayuu.
Durante décadas, enfermarse en la Alta Guajira significó emprender una carrera desesperada contra la distancia. Mujeres embarazadas, niños, adultos mayores y pacientes en emergencia debían recorrer largos trayectos por carreteras difíciles y caminos de arena para encontrar atención médica.
En muchos casos, el tiempo terminaba convirtiéndose en el enemigo más cruel.
Por eso, la apertura del Hospital de Nazareth representa mucho más que la inauguración de un edificio. Para miles de familias wayuu significa tener por primera vez servicios médicos especializados cerca de sus comunidades y dejar atrás una realidad marcada por la falta de infraestructura sanitaria.
La obra fue puesta en funcionamiento esta semana en medio de expectativas, por el impacto que tendrá en una de las regiones más apartadas, vulnerables y con mayores desafíos de Colombia.
Un hospital para una deuda histórica
La entrega oficial se realizó en nombre del Gobierno Nacional luego de que el presidente Gustavo Petro, quien tenía previsto asistir al acto en Manaure, finalmente no llegara al evento. La ceremonia estuvo encabezada por el ministro de Salud.
El nuevo centro asistencial fue construido con una inversión cercana a los 45.000 millones de pesos y atenderá a más de 97.000 habitantes de la Alta Guajira.
La mayoría de los beneficiarios pertenecen al pueblo wayuu, comunidades que durante años han enfrentado enormes dificultades para acceder a servicios médicos, atención oportuna, tratamientos especializados y servicios de salud.
La falta de infraestructura hospitalaria obligaba a muchos pacientes a trasladarse durante horas hacia otros municipios para recibir atención. En situaciones críticas, esas distancias podían convertirse en una condena.
Más allá de un edificio
El Hospital de Nazareth inicia operaciones con una oferta de servicios que busca responder a necesidades históricas de la región.
La institución contará con atención de urgencias, hospitalización, salas de parto, laboratorio clínico, servicios de imagenología, cirugía, mamografía y consulta especializada.
La expectativa de las autoridades es que la nueva infraestructura permita reducir remisiones, mejorar la atención preventiva y ofrecer respuestas más rápidas frente a emergencias médicas.
Para las comunidades indígenas, la obra también representa una oportunidad para acercar servicios esenciales a territorios donde el Estado durante años tuvo una presencia limitada.
La esperanza es que una consulta médica deje de ser una travesía de varias horas y se convierta en un derecho, realmente accesible para miles de habitantes.
La apuesta del Gobierno
La apertura del hospital fue presentada por el Gobierno Nacional como uno de los proyectos más importantes dentro de su estrategia de fortalecimiento de la salud pública en La Guajira.
A través de su cuenta en X, el presidente Gustavo Petro celebró la entrada en funcionamiento de la obra.
“Esto es un gobierno de la Vida”, escribió el mandatario.
Posteriormente explicó que la estrategia para la región va más allá de la construcción física del hospital.

Según Petro, el modelo contempla equipos de salud que recorren las rancherías, atención especializada en zonas apartadas y el fortalecimiento de tecnologías médicas para enfrentar problemas históricos del departamento.
El presidente también destacó avances en los indicadores de mortalidad infantil asociados a la desnutrición.
“Hemos desplomado la tasa de mortalidad por desnutrición infantil en La Guajira en un 68 % de los que nos entregó el anterior gobierno”, aseguró.
Un cambio esperado por miles de familias
La historia reciente de La Guajira ha estado marcada por denuncias relacionadas con la pobreza, la falta de agua potable, la desnutrición infantil y las dificultades para acceder a servicios básicos.
En ese contexto, la puesta en marcha del Hospital de Nazareth aparece como una de las inversiones más significativas realizadas en la región durante los últimos años.

La verdadera dimensión de la obra comenzará a medirse cuando los pacientes lleguen a sus consultorios, cuando las madres puedan dar a luz cerca de sus hogares y cuando una emergencia médica deje de depender de un viaje interminable por el desierto.
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Para miles de habitantes de la Alta Guajira, el hospital representa una oportunidad largamente esperada: la posibilidad de recibir atención médica digna sin tener que abandonar su territorio para buscar ayuda.
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