Pastor mató a un hombre de un disparo y dijo que la víctima “se iría al cielo”


El líder evangélico accionó el arma que creyó descargada y mató a un empresario dentro de un club de tiro en São Paulo. El hecho quedó grabado en cámaras de seguridad. La justicia lo dejó en libertad mientras avanza la investigación por homicidio involuntario.

Un disparo en el pecho acabó con la vida de Marcelo Satochi Tokuda, un empresario de 51 años, dentro de un club de tiro del barrio Mandaqui, al norte de São Paulo. El responsable fue Samyr Enos de Almeida, un pastor evangélico de 65 años, quien manipulaba una pistola que aseguró creer descargada. Todo quedó registrado en video.

El hecho ocurrió hacia las 7:40 de la noche del 16 de diciembre, justo cuando Tokuda acababa de ingresar al establecimiento. Sin advertencia, sin discusión previa y sin margen de reacción, el arma se accionó y la bala impactó de manera directa en su pecho. El empresario cayó gravemente herido ante la mirada atónita de quienes estaban en el lugar.

Las imágenes de seguridad muestran el momento posterior al disparo: el pastor, visiblemente alterado, observa a la víctima agonizar y exclama una frase que generó indignación y polémica: “¡por fortuna irá al cielo!”. Minutos después, mientras asistentes intentaban auxiliar al herido y pedían ayuda, el desenlace ya estaba sellado.

Una ambulancia llegó al club de tiro, pero los paramédicos confirmaron que Tokuda había fallecido en el sitio. No hubo traslado a un centro médico. La muerte fue inmediata.

Según la investigación preliminar, Samyr Enos de Almeida es líder de la Iglesia del Ministerio Moriah, ubicada en el sector de Carandiru. En su declaración ante la 72.ª Comisaría de Policía de Vila Penteado, aseguró que el disparo fue accidental. Dijo que había descargado el arma previamente y que no se dio cuenta de que una bala permanecía en la recámara cuando intentó cargar nueva munición.

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La pistola fue incautada y enviada al Instituto de Criminalística para análisis forenses. Aunque el pastor fue detenido inicialmente, la justicia ordenó su libertad bajo fianza al no tener antecedentes judiciales. El proceso continúa y está tipificado, por ahora, como homicidio involuntario.

Pese a la muerte de Tokuda, el líder religioso insistió en que nunca tuvo intención de causar daño y aseguró que el alma de la víctima “irá al cielo”. Ni la familia del empresario ni el pastor se han pronunciado públicamente.


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