
“¡Papá, no me dejes morir!”: el último ruego de un joven obrero de 21 años que salió a trabajar y murió electrocutado en Santa Marta
El operario recibió una potente descarga eléctrica cuando apenas iniciaba su jornada en una bloquera del sector Altos de Simón Bolívar. Alcanzó a suplicarle a su padre que no lo dejara morir antes de ser trasladado al hospital, donde falleció. Las autoridades investigan las condiciones en las que ocurrió el accidente laboral.
Adalberto Monsalvo Hernández salió de su casa con el propósito de trabajar para sostener a su familia. Tenía 21 años, un hijo de apenas un año que lo esperaba de regreso y una jornada laboral que apenas comenzaba. Horas después, su padre lo llevaba de urgencia a un hospital, mientras escuchaba la frase que jamás olvidará: “¡Papá, no me dejes morir!”.
Ese fue el último pedido del joven operario antes de perder la vida tras recibir una descarga eléctrica de alto voltaje en una bloquera ubicada en el sector Altos de Simón Bolívar, sobre la vía que comunica con Gaira, cerca de las instalaciones de Atesa.
Una descarga que apagó su vida
El accidente ocurrió cuando Adalberto se disponía a encender una máquina utilizada para la fabricación de bloques de concreto. Según las primeras versiones conocidas, al entrar en contacto con el equipo recibió una fuerte descarga eléctrica que lo lanzó violentamente al suelo y lo dejó gravemente herido.
El impacto paralizó a quienes estaban cerca. Sus compañeros de trabajo corrieron para auxiliarlo y entre ellos también estaba su padre, quien presenció la angustiante escena.
Mientras lo subían al platón de una camioneta blanca para trasladarlo al Hospital Julio Méndez Barreneche, el joven todavía permanecía consciente. Fue entonces cuando, reuniendo las pocas fuerzas que le quedaban, miró a su padre y pronunció las palabras que hoy estremecen a su familia: “Papá, no me dejes morir”.
La carrera contra el tiempo terminó en tragedia
El vehículo avanzó rápido hacia el centro asistencial con la esperanza de que los médicos lograran salvarle la vida.
El personal de urgencias inició de inmediato las maniobras para reanimarlo. Sin embargo, la intensidad de la descarga eléctrica había provocado lesiones internas de extrema gravedad. Minutos después de su ingreso, los médicos confirmaron su fallecimiento.
La noticia golpeó con fuerza a sus familiares, amigos y compañeros de trabajo. Quienes lo conocieron aseguran que era un joven humilde, dedicado a su empleo y completamente comprometido con sacar adelante a su pequeño hijo, por quien trabajaba todos los días.
Investigan si hubo fallas en la maquinaria
Tras confirmarse la muerte, funcionarios de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) realizaron la inspección técnica del cadáver y ordenaron su traslado a las instalaciones de Medicina Legal en Santa Marta.
De forma paralela, peritos judiciales iniciaron la inspección del lugar donde ocurrió el accidente para establecer qué provocó la descarga eléctrica. Entre las hipótesis que serán analizadas figuran una posible falla en la maquinaria, problemas en las conexiones eléctricas o eventuales incumplimientos en las condiciones de seguridad industrial.
Los resultados de esas diligencias serán determinantes para establecer si existieron responsabilidades en este accidente laboral.
Un hijo crecerá sin su padre
La muerte de Adalberto Monsalvo Hernández deja una familia marcada por el dolor. En el barrio Luis R. Calvo lo recuerdan como un muchacho trabajador, respetuoso y con el único objetivo de ofrecerle un mejor futuro a su hijo de un año.
Ese niño esperaba que su padre regresara al terminar la jornada, como cualquier otro día. En cambio, la familia recibió la noticia que nadie quiere escuchar.
Adalberto salió de casa para ganarse el sustento. Una descarga eléctrica le arrebató la vida antes de completar su primer turno de trabajo y dejó para siempre grabada en la memoria de su padre una súplica desesperada que jamás podrá borrar: “Papá, no me dejes morir”.
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