Pago de nuevo salario mínimo desbordó convocatorias al servicio militar en Valledupar


El anuncio del Gobierno Nacional de subir el pago a quienes presten el servicio militar provocó un aumento inmediato de aspirantes en Valledupar. Decenas de jóvenes, en su mayoría mujeres, formaron largas filas durante horas frente al Batallón La Popa, en una escena poco habitual que refleja cómo el incentivo económico transformó el interés por incorporarse a las Fuerzas Militares.

Desde antes de que amaneciera, las filas ya rodeaban varias cuadras del Batallón La Popa. Jóvenes con carpetas en la mano, documentos bajo el brazo y, en muchos casos, acompañados por sus padres o familiares, aguardaban turno para recibir información sobre el proceso de incorporación al servicio militar.

La escena no era común. En jornadas anteriores, el flujo de aspirantes había sido moderado. Esta vez, el panorama fue distinto: más personas, más espera y una presencia mayoritaria de mujeres jóvenes, algo que llamó la atención incluso entre el personal militar encargado del proceso.

El anuncio que lo cambió todo

El entusiasmo creció ante la medida del presidente Gustavo Petro, quien confirmó que los jóvenes que presten servicio militar recibirán un pago equivalente al salario mínimo legal vigente. La medida, según el Gobierno, busca dignificar el servicio y convertirlo en una alternativa real para miles de jóvenes que hoy no encuentran empleo formal.

Ese mensaje tuvo un efecto inmediato en ciudades como Valledupar, donde el servicio militar pasó de ser visto como una obligación o un sacrificio, a convertirse en una opción concreta de ingreso económico y formación.

Horas de espera y expectativa

Desde tempranas horas, los aspirantes permanecieron de pie durante largos periodos, mientras personal del Ejército organizaba el ingreso por turnos para evitar desórdenes y aglomeraciones. Algunos jóvenes se protegían del sol; otros, sentados en los andenes, revisaban una y otra vez sus documentos.

Dentro del batallón, funcionarios reforzaron los puntos de atención para responder preguntas sobre requisitos, tiempos de incorporación y beneficios. La orientación incluía detalles sobre evaluaciones médicas, pruebas físicas y el proceso de selección previo a la aceptación formal.

Un perfil que rompe la tendencia

Uno de los aspectos más llamativos de la jornada fue la alta presencia de mujeres entre las aspirantes. Históricamente, el servicio militar ha estado marcado por una participación mayoritaria de hombres, pero esta vez el panorama fue distinto.

Para muchas de ellas, el salario mínimo y los beneficios asociados al servicio —como acceso a programas de capacitación técnica y facilidades para educación superior— resultaron determinantes. La posibilidad de obtener ingresos estables durante el tiempo de servicio y adquirir formación profesional cambió la percepción de una experiencia que antes generaba resistencia.

Más que un uniforme

Desde el Gobierno se ha insistido en que el servicio militar no solo ofrece un incentivo económico, sino también una ruta de formación. Los jóvenes que culminen su tiempo de servicio pueden acceder a programas educativos y a beneficios que buscan facilitar su inserción laboral posterior.

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Esa combinación de salario, capacitación y respaldo institucional explica, en parte, por qué las filas no se redujeron con el paso de las horas y por qué, en días recientes, el número de aspirantes ha seguido en aumento.


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