Padre, madre e hijo que se movilizaban en una moto eléctrica murieron electrocutados


Un paseo familiar terminó en tragedia en el barrio Silvado, en Maricá, Río de Janeiro, Brasil. Un cable de energía caído desde hacía días, sin señalización ni reparación, provocó la muerte de una pareja y su hijo menor.

La escena fue inmediata y devastadora. Tres cuerpos quedaron tendidos sobre una vía rural, unidos por una misma causa: un cable de energía eléctrica abandonado y aún energizado. Júlia Lyandy Chagas, su esposo João Victor Vargas y su hijo Brian, de apenas 4 años, murieron electrocutados en el barrio Silvado, en el municipio de Maricá, estado de Río de Janeiro, en Brasil.

Todo comenzó con una situación cotidiana. Júlia iba manejando con su esposo e hijo una motocicleta eléctrica durante el regreso a casa, luego de un paseo familiar a una cascada cercana. Era un camino rural, de poco tránsito, sin advertencias visibles. En medio del trayecto, la motocicleta pasó sobre un cable de energía desprendido de un poste antiguo, extendido directamente sobre la vía.

El primer contacto fue fatal. Júlia fue la primera en recibir una descarga eléctrica de gran potencia y perdió el control del vehículo y cayó al suelo, quedando atrapada por la corriente. Su esposo, se levantó a auxiliarla sin saber que el cable seguía energizado. Al tocarla, también fue alcanzado por la descarga y cayó junto a ella, sin posibilidad de reacción.

La tragedia no terminó ahí. Brian, el hijo de la pareja, observó a sus padres inmóviles en el suelo. Sin comprender el peligro, se acercó en busca de ayuda. Al ingresar en el área electrificada, el niño recibió la descarga que le causó la muerte de manera inmediata.

Cuando los vecinos lograron alertar a los organismos de socorro, ya no había nada por hacer. Los equipos de emergencia solo pudieron intervenir después de que se cortara el suministro eléctrico. Para ese momento, los tres integrantes de la familia habían fallecido en el lugar.

Testigos señalaron un factor que agravó el desenlace: la familia regresaba del paseo con la ropa mojada, lo que aumentó la conductividad eléctrica y aceleró el impacto de la descarga. Pero la indignación creció aún más cuando residentes del sector aseguraron que el cable llevaba varios días caído y que la situación había sido reportada sin que se realizara ninguna reparación.

Tras el hecho, la empresa responsable del servicio eléctrico en gran parte del estado, Enel Rio, lamentó lo ocurrido, informó que está en contacto con los familiares de las víctimas para brindar asistencia y que colabora con las autoridades en el proceso investigativo.

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La Comisaría 82 de Maricá analiza ahora si el caso puede configurarse como homicidio culposo. Los investigadores evalúan si existían reportes previos sobre el cable caído y si una omisión en el mantenimiento de la red eléctrica convirtió ese camino rural en una trampa mortal que acabó con una familia entera.


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