
Ocho motos para un mototaxista y una cachetada en cámara: el operativo que desató indignación en Santa Marta
Un despliegue inusual de policías y agentes de tránsito persiguió a un motociclista desde Gaira hasta la doble calzada del Rodadero. La escena, grabada por testigos, dejó al descubierto un procedimiento desproporcionado y una agresión física por parte de un agente, que cacheteó al conductor mientras era retenido.
La persecución no fue contra un sicario ni un delincuente armado. Fue contra un motociclista. Aun así, ocho motocicletas oficiales, entre Policía y agentes de tránsito, fueron lanzadas a una cacería urbana que atravesó varios sectores de Santa Marta y terminó en la carrera cuarta de la doble calzada del Rodadero.
Todo comenzó en Gaira, cuando el conductor —quien sería mototaxista— habría intentado evadir un retén para evitar la inmovilización de su vehículo. Lo que siguió fue un operativo que escaló rápidamente y que hoy está en el centro de una fuerte polémica pública: una persecución prolongada, en vías transitadas, con un número de uniformados que muchos consideran injustificable para la falta que se pretendía sancionar.
Los videos grabados por ciudadanos muestran cómo el motociclista es finalmente rodeado, sin margen de maniobra, por al menos ocho motorizados oficiales. La escena genera asombro y cuestionamientos inmediatos entre los testigos: ¿era necesario semejante despliegue para detener a una sola persona?
Pero el momento más grave quedó registrado segundos después. En uno de los videos se observa con claridad cómo un agente de tránsito, ya con el motociclista reducido, le propina una cachetada en el rostro. El golpe no fue producto del forcejeo ni de una reacción defensiva: fue una agresión directa, captada en cámara y presenciada por varios ciudadanos.
Las voces de protesta no tardan en escucharse en los mismos videos. “Eso es abuso”, “así sí aparecen”, reclaman quienes graban la escena, señalando que mientras la ciudad enfrenta robos, atracos y hechos de violencia, se despliega todo un operativo para inmovilizar una motocicleta.
La cachetada se convirtió en el punto de quiebre del procedimiento. Para muchos ciudadanos, no se trató solo de un exceso operativo, sino de un acto de violencia institucional que pone en entredicho la forma en la que se están ejecutando los controles de tránsito en la ciudad.
Las imágenes circularon rápidamente en redes sociales y desataron una ola de indignación. El debate no gira únicamente en torno al mototaxismo o a la evasión de un retén, sino a la proporcionalidad del uso de la fuerza y al comportamiento de los funcionarios frente a la ciudadanía.
Hasta ahora, no se conoce un pronunciamiento oficial que explique por qué se destinó un operativo de tal magnitud ni qué consecuencias tendrá la agresión cometida por el agente que golpeó al motociclista. Mientras tanto, los videos siguen hablando por sí solos.
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