
Nuevo frente frío reactiva el miedo en el Caribe: volverían las lluvias a zonas que aún no se recuperan
El nuevo fenómeno natural, aunque distante, volvería a sacudir el Caribe colombiano entre el 6 y el 8 de febrero. Los modelos climáticos advierten lluvias intensas en la Sierra Nevada, Córdoba, Sucre y Magdalena, regiones que aún no se recuperan de tragedias recientes. Autoridades temen crecientes súbitas y deslizamientos.
Santa Marta y buena parte de la Costa entran otra vez en modo alerta. Un sistema atmosférico asociado a un frente frío lejano reactivará las lluvias desde este viernes y el pronóstico no es amable: hasta 140 milímetros de agua podrían caer en zonas que ya están saturadas y con heridas abiertas.
El Ideam y centros de monitoreo internacionales coinciden en que el fenómeno no tocará directamente el territorio, pero su influencia será suficiente para fortalecer la Zona de Convergencia Intertropical, el motor de los aguaceros en el Caribe. Traducido al lenguaje de la gente: volverá el agua y volverán los riesgos.
Territorios preocupados
El anuncio llega cuando todavía hay barro en las salas y colchones secándose al sol. En Córdoba, miles de familias siguen viviendo entre charcos permanentes. Hay veredas donde el bus escolar no entra desde enero y campesinos que perdieron las cosechas de plátano y maíz. El nuevo episodio de lluvias amenaza con borrar el poco avance que se había logrado.

En el Urabá antioqueño el panorama es parecido. Puentes debilitados, carreteras a medio paso y acueductos improvisados sostienen a comunidades que apenas se reorganizan.
“Si vuelve a llover duro, nos toca empezar de cero”, dice un líder comunal de Turbo, que ha visto cómo el río se lleva en horas lo que tarda años en construirse.
La Sierra, otra vez en la mira
El mayor temor está en las laderas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Allí el suelo quedó como una esponja después de las tormentas de la semana pasada. Ríos como el Gaira, Manzanares y Mendihuaca bajan todavía con fuerza y cualquier aguacero puede convertirlos en trampas.
Los organismos de socorro advierten que el riesgo de crecientes súbitas es alto y que los deslizamientos podrían repetirse en barrios construidos al borde de cerros inestables. La memoria de las pérdidas humanas recientes mantiene a los vecinos con el sueño liviano. Nadie quiere otra madrugada de sirenas.
Un mapa lleno de alertas
El pronóstico extiende la preocupación a casi toda la región: norte y sur de Sucre, centro del Magdalena, norte de Bolívar, centro–sur del Atlántico, norte del Cesar y sur de La Guajira aparecen en rojo. Montería y Sincelejo podrían recibir los mayores acumulados; Barranquilla y Cartagena no están exentas de chubascos aislados.

En La Guajira, comunidades indígenas que apenas se levantan de inundaciones miran el cielo con desconfianza. Los cultivos de pancoger quedaron débiles y muchas rancherías dependen de ayudas externas. Un nuevo golpe de agua sería devastador.
Autoridades en guardia
Los comités de gestión del riesgo entraron en sesión permanente. En Santa Marta se revisan puntos críticos, se preparan albergues y se insiste en la evacuación preventiva de familias que viven cerca de quebradas y cerros. La Gobernación del Magdalena pidió apoyo nacional para maquinaria y asistencia humanitaria.
Sin embargo, el mensaje más repetido es el de la autoprotección: no cruzar ríos crecidos, no transitar por zonas de deslizamiento y atender las alertas tempranas.

Recomendaciones que suenan simples, pero que en la práctica chocan con la necesidad de trabajar, estudiar y moverse en ciudades que no pueden detenerse.
Los meteorólogos advierten que este episodio no será el último. Entre el 16 y el 20 de febrero podrían presentarse nuevas alteraciones climáticas. El Caribe entra a un mes de prueba y la paciencia de la gente está al límite.
Mientras el cielo vuelve a cargarse, la región se prepara para resistir otra embestida. El frente frío no toca la puerta: la empuja. Y esta vez encuentra un territorio cansado de contar daños.
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