Noche de tragedia en Santa Marta: avalancha sepultó a madre e hijo mientras dormían en Gaira


Vecinos denunciaron que durante cuatro horas pidieron auxilio sin que llegara ningún organismo de socorro y tuvieron que hacer el rescate con sus propias manos, en medio de fugas de gas y cables energizados.

Santa Marta atravesó una noche de caos que impidió que muchos pudieran dormir. La lluvia que se prolongó por más de 36 horas convirtió calles en ríos, desbordó canales y debilitó laderas. Pero la tragedia mayor ocurrió en el sector Vista al Mar, en Gaira, donde una avalancha sorprendió a una familia mientras dormía y la sepultó bajo toneladas de barro y escombros.

Eran cerca de las 12 de la noche cuando varias viviendas comenzaron a ceder. Una de ellas se vino abajo por completo. Dentro estaban Richard Rueda y su madre Zulma Atehortúa. Testigos relatan que, en medio del estruendo, Richard alcanzó a sacar a varios menores de edad y regresó para intentar rescatar a su mamá. No logró salir. Ambos quedaron atrapados bajo la estructura colapsada.

Las imágenes fueron desoladoras: mujeres y niños heridos, personas corriendo bajo la lluvia, gritos pidiendo ayuda. Los vecinos se organizaron como pudieron y, sin equipos ni protección, iniciaron el rescate. Con picos, palas y hasta con las manos removieron ladrillos y maderas. Había fuga de gas y cables tirados en el suelo, pero el miedo no detuvo a nadie.

Lo que más indignó a la comunidad fue la ausencia de auxilio oficial. Durante poco más de cuatro horas se hicieron llamados a todas las líneas de emergencia y, según los residentes, ningún organismo de socorro llegó al lugar. “Nos dejaron solos”, repetían entre lágrimas mientras se turnaban para excavar entre el lodo.

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El esposo de Zulma y uno de los hermanos de Richard lideraron las maniobras. Sacaban escombros con la esperanza de encontrarlos con vida. Cada minuto pesaba como una condena. Finalmente lograron llegar a ellos, pero ya era tarde: madre e hijo fueron rescatados sin signos vitales.

A pocos metros, otra de las hijas de Zulma se desplomaba en llanto. “No puede ser mamá, no puede ser Richard”, gritaba, aferrada a los vecinos que intentaban consolarla. La escena partió en dos al barrio entero.

Los heridos fueron trasladados a centros asistenciales por particulares, mientras los cuerpos de las víctimas fueron llevados a Medicina Legal. La tragedia no se limitó a Gaira: en otros sectores de la ciudad se reportaron desplomes de casas, calles anegadas y familias que pasaron la noche en vela, temiendo que el agua terminara de llevárselo todo.

Con la luz del día quedó al descubierto el tamaño del desastre: muebles destruidos, paredes abiertas como papel y un barrio en silencio, marcado por la ausencia de dos de los suyos. 

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