
“No más paracos en la Sierra”: Petro convoca a firmar decreto que redefine el poder territorial indígena en la Sierra Nevada
El presidente llamó a miles de indígenas a reunirse en las playas de Santa Marta para firmar el nuevo decreto de la Línea Negra, ampliar el territorio sagrado y expulsar estructuras armadas ilegales del corazón del mundo.
El presidente Gustavo Petro lanzó una advertencia directa: la Sierra Nevada de Santa Marta debe quedar libre de paramilitares y bajo el poder territorial indígena.
El mandatario convocó a una movilización masiva para firmar en Santa Marta el nuevo decreto de la Línea Negra, con el que busca ampliar el territorio sagrado de los pueblos indígenas y redefinir quién ejerce autoridad en el llamado corazón del mundo.
“No más paracos en la Sierra”, afirmó.
La declaración fue política, territorial y de seguridad.
Petro aseguró que en la Sierra debe existir “fuerza indígena unida y no paracos ni policías cómplices”, rechazando de esta manera la presencia histórica de grupos armados ilegales en la región.
La firma que busca cambiar el mapa
El Gobierno pretende realizar una consulta indígena en forma de asamblea ancestral o kurunkúa, donde las comunidades decidirán la expansión del territorio sagrado reconocido por el Estado.
La votación, según el presidente, se hará en las playas de Santa Marta, escenario que describió como símbolo de resistencia indígena frente a la conquista.
Allí se firmaría el nuevo decreto que redefine la Línea Negra, el sistema espiritual que delimita los sitios sagrados de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada.
Para el Ejecutivo, se trata de una reparación histórica.
Para otros sectores, el anuncio anticipa disputas legales y sociales inevitables.
Tierra, poder y mensaje al campesinado
Petro también dirigió su mensaje a los campesinos que habitan la Sierra, buscando reducir tensiones frente a la expansión territorial indígena.
Explicó que las tierras entregadas provendrían de haciendas vinculadas al paramilitarismo y quedarían por fuera de la Línea Negra, planteando acuerdos de convivencia.
“El campesinado puede entender nuestra amistad y la entrega de tierras”, sostuvo.
El planteamiento sugiere un reordenamiento territorial profundo en una zona marcada por décadas de conflicto armado y disputas por la tierra.

Una Sierra sin actores armados
El presidente insistió en que la Sierra debe convertirse en un territorio libre de estructuras ilegales y gobernado bajo autoridad indígena fortalecida.
Incluso planteó la creación de una Entidad Territorial Indígena (ETI), figura que ampliaría la autonomía política y administrativa de los pueblos originarios.
“La Sierra es del poder indígena. Lo sagrado es sagrado y el agua es sagrada”, afirmó.
La propuesta redefine la discusión sobre seguridad, gobernanza y control territorial en una de las regiones más sensibles del país.
El corazón del mundo vuelve al centro del conflicto
La Sierra Nevada vuelve así al centro de una discusión histórica: quién decide sobre la tierra, quién protege el agua y quién ejerce el poder real en el territorio.
Mientras el Gobierno habla de libertad y unidad ancestral, distintos sectores observan con incertidumbre el impacto que tendrá la expansión territorial anunciada.
La convocatoria ya está hecha.
Petro quiere firmar el decreto frente al mar, rodeado de comunidades indígenas unidas.
Y con ello, intenta abrir una nueva etapa para la Sierra Nevada.
Si traerá estabilidad o nuevas tensiones, es una respuesta que todavía está por escribirse.
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