
“No la puedo proteger de abusos”: madre abandonó a su hija en un hospital advirtiendo que corría peligro
La menor fue abandonada en un centro médico de Barranquilla, con lesiones compatibles con abuso sexual y una nota atribuida a su madre que alertó sobre presuntos abusos dentro de su entorno familiar. La pequeña recibe atención y permanece bajo el cuidado de una madre sustituta asignada por el ICBF.
Una niña herida. Una carta desgarradora. Y una madre que se fue sin volver.
La mujer cruzó la puerta del Hospital Niño Jesús de Barranquilla buscando ayuda. No hizo escándalo. No levantó sospechas. Solo pidió ayuda. Luego desapareció. Así, sin más.
Lo que dejó atrás lo cambió todo. La mujer dejo una hoja escrita a mano. Un mensaje corto, pero devastador. “Ya no puedo protegerla”. Esa frase, cruda, marcó el inicio de una emergencia que iba más allá de lo clínico.
El contenido de la carta estremeció al personal de salud. La madre hablaba de presuntos abusos sexuales dentro del entorno familiar. Según sus palabras, se volvió imposible de contener. Los que habría llevado a abandonarla, ante la imposibilidad de protegerla.
Los médicos actuaron de inmediato. El examen físico confirmó señales alarmantes. Lesiones compatibles con abuso sexual. Un cuadro que no admitía demora. La niña fue hospitalizada. Cada hallazgo aumentaba la gravedad.
Pero el horror no acabaría ahí. Había más. La carta también advertía sobre una posible enfermedad de transmisión sexual. Un detalle que elevó la alerta médica. Hoy, los especialistas avanzan en exámenes. Todo está bajo análisis.
La escena, puertas adentro, fue de tensión. Protocolos activados. Intervención inmediata de los entes correspondientes. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF, seccional Atlántico, asumió el caso. Activó la ruta de restablecimiento de derechos. Atención integral. Seguimiento especializado. La menor fue puesta bajo el cuidado de una madre sustituta. Un entorno seguro. Temporal, pero necesario.
Desde la entidad fueron claros: la prioridad es garantizar la protección de la niña, estabilizar su estado de salud y avanzar en el proceso de verificación de derechos. Evaluación psicosocial. Acompañamiento permanente. Medidas urgentes.
Mientras tanto, surgen vacíos. Versiones que no coinciden. Desde la Policía de Infancia y Adolescencia señalaron que inicialmente no tenían conocimiento del caso. Un dato que inquieta. Que genera dudas. Incluso, se conoció que habría existido una restricción de ingreso al hospital cuando intentaron verificar la situación. Todo está siendo revisado.
Afuera, la reacción ha sido inmediata. Indignación, tristeza y apoyo. Personas del común llegan con pañales, ropa, elementos básicos. Gestos silenciosos. Actos de humanidad frente a una historia que golpea.
Una niña de apenas dos años. Vulnerable. Expuesta, según la denuncia, a su propio entorno. La carta sigue siendo la pieza clave. La única voz directa. La única denuncia concreta.
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Hoy, la menor permanece bajo observación médica. A salvo. Bajo cuidado. Mientras las autoridades intentan reconstruir lo ocurrido. Mientras se buscan respuestas.
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