
Negocios de El Rodadero afectados por rebosamientos de alcantarillas que ellos mismos provocan, advierte ESSMAR
La empresa de servicios públicos atribuye los constantes rebosamientos del alcantarillado en sectores turísticos como El Rodadero al vertimiento irregular de grasas y residuos por parte de establecimientos comerciales. La entidad ha limpiado kilómetros de tubería, enviado más de un centenar de reportes ambientales y advierte que el problema se agrava en temporada alta.
El hedor no da tregua y las alcantarillas rebosadas se han convertido en el peor enemigo de los propios comerciantes. En plena temporada turística, negocios de zonas clave de Santa Marta operan sitiados por aguas negras, mientras la empresa de servicios públicos advierte que buena parte del colapso no viene de la red, sino de las malas prácticas de quienes hoy alzan la voz para quejarse.
En zonas donde el turismo debería ser sinónimo de empleo y dinamismo, los comerciantes conviven con alcantarillas desbordadas, malos olores y clientes que se marchan antes de sentarse a consumir. Las quejas se repiten: pérdidas económicas, afectación a la imagen del negocio y un entorno insalubre que espanta visitantes.
Pero la versión oficial pone el foco en otro lado. Según la Empresa de Servicios Públicos del Distrito, ESSMAR, el sistema sanitario está colapsando por una práctica reiterada: la descarga indiscriminada de grasas, restos de comida y residuos sólidos directamente a la red de alcantarillado.
Lo que hay bajo las tapas
Durante la temporada alta de diciembre y enero, ESSMAR intensificó los operativos de limpieza y encontró el mismo patrón en cada intervención: tuberías obstruidas, grasa solidificada, estopas y desechos que no deberían llegar jamás al sistema.

En total, la entidad realizó labores de limpieza en cerca de 7.000 metros lineales de tubería y atendió múltiples puntos críticos en sectores turísticos de alta afluencia. El diagnóstico fue contundente: las grasas arrojadas por establecimientos de alimentos son hoy la principal causa de los taponamientos severos y los rebosamientos.
Comerciantes afectados… por sí mismos
La paradoja es clara. Los mismos negocios que denuncian estar siendo perjudicados son, en muchos casos, los que están forzando un sistema de alcantarillado ya envejecido y sometido a una presión extrema durante las temporadas de mayor llegada de turistas.
ESSMAR advierte que un mal manejo de las grasas acelera el colapso de una red sanitaria que entra en estado crítico cada vez que la ciudad duplica o triplica su población flotante. El resultado es un problema que termina golpeando directamente a los comerciantes, al entorno y a la imagen de Santa Marta como destino turístico.
Advertencias y sanciones
Como parte de los controles, la empresa ha remitido 130 reportes al Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental (DADSA) por malas prácticas en la disposición de grasas. Estos informes documentan incumplimientos ambientales que afectan la operación del sistema y ponen en riesgo la salubridad de zonas altamente concurridas.

En paralelo, ESSMAR desarrolló jornadas de sensibilización con más de 100 restaurantes, buscando frenar una práctica que, aunque conocida, sigue repitiéndose.
Cultura o colapso
La estrategia también incluyó la campaña de cultura ciudadana “El Grinch del Alcantarillado”, desplegada en El Rodadero y El Cundí, con el objetivo de generar conciencia entre comerciantes, residentes y turistas sobre el impacto de arrojar residuos a la red sanitaria.

El mensaje es directo: sin cambios en el manejo de grasas y desechos, los rebosamientos continuarán.
Mientras tanto, las aguas negras siguen saliendo por las tapas y la discusión se mantiene abierta. Para ESSMAR, el problema no es solo técnico, sino de responsabilidad. Para los comerciantes, la afectación es diaria. En medio del cruce de señalamientos, la ciudad paga el precio: malos olores, riesgos sanitarios y una postal que ningún destino turístico quiere mostrar.
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