Murió antes de ver el mar: turista que llegó a Santa Marta fue atropellada cuando iba a cumplir su sueño


Turista bogotana vino a conocer el mar y murió atropellada camino a la playa en Santa Marta

La mujer de 62 años, viajó desde Bogotá con la ilusión de conocer por primera vez el Caribe. Minutos después de llegar a Buritaca, un vehículo a alta velocidad la arrolló en la Troncal del Caribe y le quitó la vida en el acto.

El viaje que había planeado durante meses terminó en cuestión de segundos, sobre el asfalto y sin haber llegado siquiera a la orilla del mar. Janeth Yoeli Mora Cardoso, una mujer de 62 años, salió de Bogotá con un propósito claro: conocer el mar por primera vez. Había ahorrado durante mucho tiempo para cumplir ese deseo y llegó a Santa Marta con la emoción intacta. No alcanzó.

La tarde del sábado 21 de marzo, en el sector de Buritaca, zona rural de Santa Marta, la ilusión se convirtió en tragedia. Janeth descendió de un bus de turismo, dejó sus pertenencias en un hotel cercano y salió casi de inmediato en dirección a la playa. La urgencia no era otra que ver el mar, tenerlo al frente, sentir que el viaje finalmente valía la pena. En ese trayecto corto, cuando intentaba cruzar la Troncal del Caribe, fue embestida por un vehículo que se movilizaba a alta velocidad.

El impacto fue violento y definitivo. La mujer quedó tendida sobre la vía sin signos vitales, mientras otros viajeros y habitantes del sector se acercaban en medio de la confusión y la impotencia. No hubo margen de reacción ni posibilidad de traslado. Murió en el lugar, antes de cumplir aquello por lo que había trabajado durante meses.

La escena dejó una imagen difícil de procesar: una turista que acababa de llegar, sin haber tocado el agua, sin haber visto el mar de frente, convertida en víctima de un accidente que pudo evitarse. Las autoridades de tránsito y unidades de criminalística realizaron el levantamiento del cuerpo, mientras en el sitio quedaban las maletas, los testigos y el silencio incómodo de quienes presenciaron el hecho.

Detrás del caso hay una historia de esfuerzo que profundiza la dimensión de la pérdida. Sus familiares, desde Bogotá, relataron que Janeth había reunido el dinero poco a poco, con sacrificio, con la intención de darse ese viaje que siempre quiso. Era ama de casa, dedicada a su familia, y había postergado ese deseo durante años hasta lograr hacerlo realidad. Lo que encontró fue un desenlace abrupto que dejó a los suyos enfrentando una noticia imposible de asimilar.

El punto donde ocurrió el accidente no es ajeno a este tipo de hechos. La Troncal del Caribe, en varios de sus tramos, se ha convertido en un corredor de alto riesgo para peatones, especialmente en zonas turísticas donde los visitantes deben cruzar la vía para acceder a las playas. La combinación de exceso de velocidad, falta de pasos seguros y flujo constante de vehículos crea un escenario que, en cuestión de segundos, puede terminar en tragedia.

La muerte de Janeth Mora no solo expone una imprudencia individual, sino también una falla recurrente en la seguridad vial de uno de los corredores turísticos más importantes del país. En medio de la llegada constante de viajeros, la vía sigue siendo una barrera peligrosa entre el turista y el mar.

Janeth llegó a Santa Marta con una ilusión concreta y sencilla: ver el mar, entrar al agua y disfrutar de unos días distintos. Alcanzó a bajarse del bus, a dejar sus cosas, a caminar unos metros con esa idea en la cabeza. Todo lo demás se detuvo ahí.

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El viaje terminó antes de empezar. El mar quedó a unos pasos. Y su sueño, a unos segundos de cumplirse.


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